Jorge Eduardo Arellano
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Los políticos derechistas, grandes medios de comunicación privados, analistas o comentaristas identificados con la derecha recurren a la descalificación de las acciones del pueblo sandinista y del FSLN, sobre todo en este período posterior a las elecciones municipales que ganó de manera arrasadora el Frente Sandinista y que el derechista y pro-capitalista Partido Liberal le quiere arrebatar. Dirigidos son los términos descalificativos hacia la segunda letra de las cuatro siglas. La “S” mayúscula que significa Sandinista; término que representa al General de los Hombres Libres, Augusto C. Sandino, nuestro más grande héroe nacional. El FSLN desde su fundación rescató el pensamiento y la herencia de lucha de Sandino, lo cual fue obra maestra del más conspicuo revolucionario nicaragüense de los últimos 74 años: Carlos Fonseca Amador.

La derecha y sus lacayos no quieren llamarle sandinista al pueblo que apoya al FSLN, que vota por él y lo defiende. En la más sutil de las formas usadas le llaman: simpatizantes del FSLN. Otros términos disparados a la conciencia y al subconsciente de la masa popular sandinista son: frentistas, danielistas, orteguistas y efeselenistas. En singular o en plural escriben dichos términos en periódicos, revistas y suplementos culturales. Asimismo, suprimen las siglas del FSLN o el nombre Frente Sandinista hasta de los prólogos de libros históricos, queriendo con eso, empezar a borrar el vital papel que el FSLN desempeñó para derrotar y derrocar a la dictadura militar somocista, de tipo dinástica, que fue creada, asesorada y mantenida por los gobiernos republicanos y demócratas de Estados Unidos, desde el 21 de febrero de 1934 hasta el 19 de julio de 1979. Descalificar robándole los términos derivados del apellido Sandino para hacer perder su identidad al pueblo nicaragüense; para que su ideología sandinista de identidad se diluya, se confunda y se evapore.

Al coro de voces que quieren arrancar de la memoria y del corazón las palabras Sandino, sandinista, sandinismo y sandinistas se unen otroras revolucionarios sandinistas; pero que ahora ya no son más ni sandinistas, ni revolucionarios. Ellos, los que pasaron por pragmáticos en la década de los noventa, luego se autollamaron democráticos, “renovadores”, vegetarianos, lights, “rescatadores”, pensantes e inteligentes. Desideologizados los renegados durante el neoliberalismo, pretenden desideologizar al pueblo mayoritariamente pobre, proletario, trabajador, desempleado y sub-empleado. Desideologizarlo quitándole el nombre de Sandino y todos los derivados de este apellido glorioso. Ellos mismos, que acuñaron los calificativos de “ortodoxos” y “danielistas” para descalificar a sus ex-compañeros de lucha.

Si la mal llamada “sociedad civil” o el Partido Liberal hacen una manifestación, entonces le llaman “multitudinaria manifestación opositora”; o bien, “el pueblo liberal apoya a sus líderes” para luego hacer trucos de enfoque con las cámaras de televisión o fotográficas para ayudarle a la derecha en la primera plana del periódico o en la pantalla del televisor. Sin embargo, cuando el pueblo sandinista encabezado por el FSLN sale a las calles y llena avenidas o plazas enteras no hay vistas panorámicas o las imágenes muestran el inicio o el final de las concentraciones o marchas. Cuando los partidarios liberales realizan acciones violentas como disparar armas, garrotear, golpear, apuñalar o apedrear a los sandinistas lo minimizan en los medios escritos, radiales, televisivos o cibernéticos. Sucede lo mismo si los atacados son periodistas afines al sandinismo.

Violencia frentista. Amenaza orteguista. Fanatismo danielista. Turbas sandinistas. Representan la descalificación mediática que pretende “ningunear” al pueblo sandinista cuando actúa defendiendo su voto y el voto de muchos nicaragüenses no sandinistas que marcaron la casilla dos del FSLN, y que votaron por el FSLN porque han visto que los alcaldes, concejales y el gobierno central sandinista se preocupan y trabajan con honestidad por los pobres. Por cuenta esperaban que el pueblo sandinista no se manifestara apasionadamente para defender su voto en todos los municipios donde ganó cuando los candidatos del partido derechista, que representa los intereses de los ricos, amenazan con incendiar el país sólo porque el millonario banquero y corrupto candidato a edil capitalino perdió la elección. El pueblo sandinista con alegría asume cada una de las victorias municipales. Y en los lugares donde el sandinismo perdió, los sandinistas con el FSLN han respetado esos resultados y no han hecho alborotos ni asonadas. Estas dos actitudes, en la contundente victoria y en la dolorosa derrota, son reflejo de la madurez del pueblo sandinista, de todos los que votaron por el FSLN. Por eso el pueblo sandinista tiene el derecho de exigir al Consejo Supremo Electoral (CSE) que se pronuncie de manera definitiva y oficial sobre los candidatos ganadores en todos los municipios de Managua y de todo el país para que el Partido Liberal y sus cómplices terminen de promover asonadas y violencia que perjudican la economía. El Partido Liberal y Eduardo Montealegre llamaron a la violencia.

Los sandinistas y el FSLN continúan demostrando gran cultura política, civismo y conciencia de clase. Esto último es vital porque el FSLN es el único partido político de izquierda en Nicaragua; el único partido revolucionario del país; el más grande partido político del país; la fuerza política mejor organizada, a pesar de sus propias limitaciones y errores; el partido que sigue siendo una fuerza de vanguardia porque continúa impulsando cambios revolucionarios en condiciones nuevas y en paz, pero no por eso menos difíciles. El FSLN es la única fuerza sandinista realmente existente; el único partido político sandinista con el potencial y la firme intención de hacer transformaciones revolucionarias en el sistema económico-social de Nicaragua para favorecer a más del 80% de la población, es decir a los pobres. Sandino, el sandinismo y el FSLN se enraizaron en el pueblo nicaragüense y representan una verdadera opción de poder para las clases sociales marginadas. El FSLN y el pueblo sandinista ganaron las elecciones municipales claramente porque el sandinismo simboliza la opción preferencial por los pobres, la solidaridad humana y la esperanza en un país justo y mejor para todos. Y tienen derecho a defender ese triunfo en el CSE o en las calles. ¿Quiere también la derecha ser derrotada por las malas?