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El primer ministro, Shinzo Abe, realizó una gira de once días por Latinoamérica y el Caribe pasando por México, Trinidad y Tobago, Colombia, Chile y Brasil, con el objetivo de ampliar los vínculos diplomáticos y comerciales con esta importante región proveedora de recursos naturales, con un mercado de consumidores de creciente poder adquisitivo.

La primera visita de un Primer Ministro japonés a América Latina fue la de Nobusuke Kishi en 1959, después de la Segunda Guerra Mundial, la segunda fue la de Junichiro Koizumi en 2004. A partir de las décadas de los 80 y 90, Japón cuenta con una significativa presencia de sus empresas en la región, inversión que se estancó al ralentizarse la economía del país.

El portavoz del Ejecutivo, Yoshihide Suga, acotó que, “la región adquiere una importancia cada vez mayor para la economía japonesa por su crecimiento económico y sus recursos naturales”.

Desde 2005, Japón mantiene con México, un tratado de libre comercio y un intercambio comercial bilateral cercano a los 22,000 millones de dólares anuales. En los últimos tres años, el país asiático, ha invertido 12,000 millones de dólares, contemplando potenciales oportunidades en telecomunicaciones o energía, tras la recién aprobada reforma del sector.

En Colombia, Abe abordó las perspectivas impulsando el acuerdo de libre comercio iniciado en diciembre de 2012, aumentando así sus exportaciones a uno de los principales mercados de la región. Los obstáculos difíciles de superar, son los desacuerdos en la reducción de tarifas para productos como los automóviles o el acero.

En Chile, donde también mantiene un acuerdo de libre comercio, Abe abordó entre otros temas, las conversaciones sobre el futuro Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), la ambiciosa área de libre comercio a ambos lados del Pacífico con la participación de doce países.

El Japón es el quinto mercado para las exportaciones brasileñas. Brasil el séptimo para las niponas. El recién pasado 1º de agosto, Abe se reunió con la presidenta Dilma Rouseff, el diario japonés Yomiuri Shimbun, publicó que el mandatario nipón expondría los planes de su país para mejorar las infraestructuras brasileñas y facilitar mayores exportaciones de grano. Japón ofreció su tecnología para la construcción de súper-plataformas flotantes destinadas al desarrollo de pozos petrolíferos.

Abe en su discurso en Sao Paulo (Brasil), expuso la política japonesa hacia América Latina, expresando, estos son nuestros principios rectores: “Progresemos juntos. Trabajemos juntos, en comunión, en pos de un mundo mejor. Promovamos el intercambio de personas para cultivar una empatía profunda, de alma, que constituya el sólido cimiento de todo lo que hagamos. Principios que esperamos nos guíen a profundizar sin límites, la cooperación entre Japón, América Latina y el Caribe”.

En Trinidad y Tobago, Abe participó en la primera cumbre entre su país y la Caricom (Comunidad del Caribe). Cinco de los catorce miembros de esta organización regional no reconocen a la República Popular China, sino a Taiwán, y Abe quiere apostar a esa carta.

Según el FMI, la deflación que desde hace 15 años lastra el crecimiento del país del sol naciente, alcanzó una cifra récord de deuda del 245% del PIB en 2013. Este es un pernicioso efecto que desincentiva a las empresas a invertir, e incita a los consumidores a aplazar sus compras. Para acabar con tal deflación, han acelerado el crecimiento, pese a que la inversión privada (excepto el sector inmobiliario) sigue cayendo.

Shinzo Abe, negó que Japón haya provocado la devaluación artificial del yen con respecto al dólar y el euro (cerca de un 20%) para incentivar las exportaciones, por su problema de deuda acumulada.

Parte del objetivo de la gira es aumentar influencias y obtener el apoyo de la región a las aspiraciones de Tokio de conquistar un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, el próximo año.