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La Constitución Políticaen sus últimas reformas (2014) ha incorporado la cosmogonía; las relaciones antropológicas entre ser humano-naturaleza; los astros, la medicina, la agricultura; las concepciones holísticas entre tiempo, espacio, vida, muerte, las relaciones terrenales, supraterrenales, cíclicas, biológicas y socioculturales de todas las culturas milenarias de nuestras tierras.

Los primeros pobladores de nuestro continente concebían y se relacionaban colectivamente con la Madre Tierra, con respeto, armonía, en un vínculo umbilical persona-comunidad-floresta; desde Alaska hasta la Patagonia todas las culturas prehispánicas reconocían a la Tierra como la fuente de sustento de toda la humanidad, como dadora y sustentadora de la vida.

Para los aztecas, quienes vivían en lo que hoy es México y Guatemala, la diosa de la vida, de la muerte, de la tierra y de la fertilidad era Coaquitle, ella es la Madre Universal, se relacionaban con ella con devoción y la visualizaban en una fusión feminidad-divinidad-animalidad.

Para los kunas, habitantes originarios de Panamá y de Colombia, la Madre Tierra es la “Abya Yala”. Traducción “Yala” tierra, territorio y “Abia” agujero de la sangre, madre madura, virgen madura, tierra en plena madurez, que debe ser venerada.

Para los incas y todos los pueblos originarios andinos, la Tierra es la “Pachamama”, sagrada, que tiene vida en sí misma, ella al igual que sus hijos e hijas, se alimenta, respira, trabaja y descansa. Es la Madre Naturaleza, llena de vida, sin embargo, para recibir su protección debemos protegerla, y para recibir un buen alimento debemos alimentarla.

Para los mayas, quienes vivían en Mesoamérica, la Tierra es Madre, Qtxu’ Tx’otx’, es el territorio donde se nace, se vive, y se comparte con los demás seres vivos, es el espacio donde se encuentran los recursos naturales y económicos.

La encarnación de esta memoria colectiva de nuestros pueblos originarios quedó plasmada en el artículo 60 de nuestra Constitución.

“Los nicaragüenses tienen derecho de habitar en un ambiente saludable, así como la obligación de su preservación y conservación. El bien común supremo y universal, condición para todos los demás bienes, es la madre tierra; esta debe ser amada, cuidada y regenerada”.

La Carta Magna reconoce los derechos ambientales de la población, a vivir en aguas, aire, tierra y energía libres de contaminación; pero a su vez consigna deberes ambientales, que en esencia consisten en cuidar y proteger a la Madre Tierra.

“El bien común de la Tierra y de la humanidad nos pide que entendamos la Tierra como viva y sujeta de dignidad. Pertenece comunitariamente a todos los que la habitan y al conjunto de los ecosistemas. La Tierra forma con la humanidad una única identidad compleja; es viva y se comporta como un único sistema autorregulado formado por componentes físicos, químicos, biológicos y humanos, que la hacen propicia a la producción y reproducción de la vida y que, por eso, esnuestra madre tierra y nuestro hogar común…”

La Ley suprema reconoce a la Tierra como un ser vivo, con su propia vida e identidad, que coexiste con los seres humanos, a quienes nos corresponde conservarla en todas sus expresiones y biodiversidades.

“La nación nicaragüense debe adoptar patrones de producción y de consumo que garanticen la vitalidad y la integridad de la madre tierra, la equidad social en lahumanidad, el consumo responsable y solidario y el buen vivir comunitario”

La Ley matriz nos obliga a adoptar estilos de vida personales y un modelo de producción, comercio, consumo y de relaciones humanas respetuosos de los ecosistemas.

 

(Dedicado don Jaime, Camilo, Raomir, Maritza, León, Edwin, Síndicos de la Costa Caribe y tantos miles de guardabosques más…)