Gustavo-Adolfo Vargas*
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Este referendo fue un acto crucial para Escocia y el Reino Unido, con fuertes repercusiones para Europa y todos aquellos países donde hay naciones y etnias de mayor o menor tamaño que quieren aparecer en la escena internacional como países independientes.

La mayoría de los Estados actuales fueron forjados ilegítimamente por las expotencias coloniales mediante acuerdos entre ellas, y poseen fronteras trazadas con regla y escuadra que desconocen las divisiones étnicas, culturales e históricas entre las regiones que reordenan arbitrariamente.

Desde el siglo XVIII, se constituyeron otros mutilando territorios vecinos mediante sucesivas conquistas. Además, en el siglo pasado, dos guerras mundiales cambiaron la geografía en Europa, Asia y África, desplazando a millones de personas a Estados inventados o modificados. La reconstrucción tras los bélicos procesos exigió Estados cada vez más centralizados.

El Reino Unido está integrado por cuatro naciones, y la desaparición de Escocia hubiera sido una catástrofe no solo para Inglaterra, sino para Europa, donde tal secesión alentaría los movimientos separatistas e independentistas. Ello reduciría su poderío e influencia internacional, acabando con la construcción de la Unión Europea, retornándola a su pasado de rencillas y cruentas guerras.

El “no” al separatismo sería bastante mayor, si el ofrecimiento del conservador primer ministro David Cameron, del Reino Unido, para mayores grados de autonomía administrativa de Escocia se hubiese anticipado y los escoceses no desconfiaran tanto de los conservadores.

En otros países europeos opuestos a la Unión Europea, van aparejados a movimientos populistas y xenófobos, amenazando doblemente la paz, seguridad y la democracia.

Los Estados actuales esperan tener la capacidad de adoptar las políticas para recuperar la economía, el bienestar social, la ilusión y la esperanza de sus ciudadanos en el proyecto europeo.

Destacaría la extraordinaria “paradoja” que se da en todo el proceso, el principal promotor de los unionistas ha sido, el partido conservador de David Cameron que, entre muchos otros argumentos con los que ha inoculado el pánico económico a los indecisos, ha esgrimido la salida de la Unión Europa por parte de Escocia en caso de independencia.

Curiosamente, el partido tory está plagado de euroescépticos, prometiendo Cameron que, en caso de ganar las elecciones generales del próximo año, convocará un referéndum sobre la salida de la Unión Europea. O sea que el partido que más ha promovido la unión, a la vez tiene un marcado carácter de ruptura con Bruselas.

Esta es la razón por la que ninguno de los líderes europeos que defendían a los unionistas británicos en este histórico referéndum, recuerda la promesa de consultar al país si rompen o no con Europa.

Hasta la reina Isabel II, a quien los independentistas quieren conservar como jefa de Estado, y que se supone neutral en este debate, dijo estar “horrorizada” por la perspectiva de la secesión. Después de todo, Cameron ya ha salvado las reservas de hidrocarburos del Mar del Norte y todos los parques eólicos que alimentan la electricidad de la isla.

En el plano internacional, las dos más importantes construcciones políticas-institucionales del siglo XX fueron, la Organización de las Naciones Unidas y la Unión Europea, ambas tuvieron origen en las dos guerras mundiales generadas en Europa y la necesidad de garantizar la paz y seguridad internacional. El derecho de las naciones a la independencia y a la autodeterminación es reconocido por el Derecho Internacional Público y el político.

La Organización de Naciones Unidas, en sus Resoluciones 1,541 y 2,625, ha estatuido claramente que un pueblo puede decidir constituirse como Estado independiente, de asociarse a otro Estado ya existente o de regirse por cualquier otro estatuto político, siempre y cuando lo disponga de su libre y espontánea voluntad, no violentando ningún Principio del Derecho Internacional Público.

La conquista de la independencia es un proceso y no el resultado de un mero referéndum, y proseguirá incluso con un resultado desfavorable.