•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Algunos dirigentes políticos opositores extremistas y los medios de comunicación autodefinidos como opositores frecuentemente critican el papel que actualmente realiza el Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep, ante el Gobierno, y particularmente la actuación de su presidente, el licenciado José Adán Aguerri; aunque a mí me parece evidente que el licenciado Aguerri actúa interpretando muy bien el sentir de los empresarios privados y profesionales cuyas cámaras y asociaciones integran el Cosep, pues ha sido reelecto más veces que ningún otro presidente en la historia del máximo organismo empresarial y profesional de Nicaragua, siempre por unanimidad de votos de todos los representantes de las instituciones miembros del mismo.

Del Cosep y del licenciado Aguerri han dicho que “se acomodan” con el Gobierno y que realizan actividades que les corresponde realizar a los partidos políticos y no a una institución gremial, empresarial. En declaraciones de ciertos dirigentes políticos, comentarios de prensa y editoriales, frecuentemente se les ha criticado por "meterse en política".

La política (del latín “politicus”, relativo al ordenamiento de la ciudad —la “polis”— o los asuntos del ciudadano) se ocupa de la actividad de los ciudadanos para resolver los problemas que les plantea la convivencia colectiva. Es un quehacer ordenado al bien común, por lo que no es necesario ser político para actuar políticamente buscando el bien común, ni la búsqueda del bien común es tarea exclusiva de los políticos, sean gobernantes u opositores. Aunque dentro del quehacer político está la consecución y el ejercicio del poder, no es la única actividad propia de la política.

Cuando el Cosep hace planteamientos, propuestas o peticiones al Gobierno, encaminados a lograr el beneficio de los gremios de empresarios y profesionales que representa, está ejerciendo una función, precisamente, gremial, pero también política. Lo hace con todo derecho y en uso de sus facultades legales. Lógicamente que todas esas gestiones favorecen al sector que el Cosep representa, pero favorecen también a todos los ciudadanos, al país en general, pues resultan en bien de la economía y del bienestar de la población.

Los políticos que consideran que el Cosep invade su ámbito de acción quizá deberían, en vez de criticarlo, asumir de manera autocrítica su culpabilidad, resumida de esta manera: el Cosep hace lo que la mayoría de políticos no hace y debería hacer; y si el Cosep no lo hiciera, el gran perjudicado sería el país.

Eso nos lleva a analizar la crítica de que el Cosep “se acomoda” con el Gobierno. ¿Qué quieren decir con eso? Simplemente que para algunos políticos radicales y algunos medios de prensa, lo único correcto es oponerse a todo lo que haga y diga el Gobierno, criticarlo, combatirlo y si fuera posible derrocarlo violentamente. Porque entienden que hacer "oposición" es oponerse invariablemente a todo y utilizar como única vía la confrontación. En cambio, el Cosep escoge la vía del diálogo y la concertación, se sienta a hablar con el Gobierno, a negociar puntos de vista, a buscar acuerdos en las leyes, en algunas medidas administrativas, buscando consensuarlas, cambiarlas o modificarlas según el caso.

¿Cuál es la posición correcta? Recurramos a una frase bíblica: "Por sus frutos los conocerán". El Cosep ha logrado con el diálogo y la concertación, con buenas propuestas, con inteligencia y voluntad negociadora, sin abandonar la crítica pública y clara cuando ha sido necesaria; ha logrado —digo— muchas cosas positivas. No todo; por ejemplo, todavía hay problemas con la Aduana y la DGI. Pero ha logrado mucho. ¿Qué han logrado los políticos opositores radicales? ¡Nada! Los opositores sensatos deberían imitar el ejemplo del Cosep.