•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

A fines del cincuenta, Luis Somoza nombró director del Incei a César Guerra Lupone (1917-2014), quien permaneció en el puesto durante la administración de Shick y al principio del sucesor Anastasio Somoza. César era liberal, su padre, Mariano Guerra Camacho, estuvo al lado de Zelaya, cuando el liberalismo representaba oportunidad de progreso. El padre de Mariano era Benjamín Guerra Bellarte, conservador, exministro de Relaciones Exteriores de Sacasa, a quien le renunció por lo que consideró la sucesión anticonstitucional del gobernante derrocado por la Revolución Liberal (1893), en la que participó Mariano, hermano de padre de José Zacarías Guerra (1859-1914), agricultor, rentista y comerciante, hombre huraño y solitario, tildado de tacaño, quien al morir hace un siglo (5/5/1914) dejó su herencia a los huérfanos, siendo reconocido como filántropo ejemplar.

Nos contó Cesar Guerra que, estando en la oficina de Anastasio Somoza junto a tres funcionarios, el general le pegó una cachetada a un ministro presente, quien bajó la cabeza. Pensó: “Si este jodido me hace eso, le voy a regresar un vergazo; aunque me mate, tengo que irme antes”. A los meses puso su renuncia (1965), lo que no agradó a Somoza. Vivió con temor de que el gobernante se desquitara. Su hermano Luis comentaba: “Tacho todo lo quiere resolver con la Guardia”.

Don César murió a los 97 años (Houston, 28/2/2014). Meses antes conversamos con este longevo hombre para conocer sobre Zacarías Guerra, hermano de su padre, en la preparación de la novela “Manantial” (octubre 2013), presentada en el Hogar que lleva su nombre y que recrea la vida posible del misterioso personaje en el centenario de su muerte.

Comentando acontecimientos de la vida política, recordó un incidente: a fines de 1978, José León Sandino, embajador de Nicaragua en Dominicana, junto al contraalmirante Jiménez, un guatemalteco y un norteamericano, vinieron para contactar a militares dispuestos a derrocar a Somoza. Por su amistad con Sandino, lo buscaron para enlazar, entre otros, a su hermano, el general Benjamín Guerra, quien laboraba en radiocomunicaciones y tenía agradecimiento al gobernante porque, cuando fue expulsado de Guatemala (1942) por Ubico, Tacho viejo lo empleó en la Guardia. César, conociendo su fidelidad, pensó que pondría en evidencia la peligrosa maniobra. En su casa se realizaron varias reuniones, una con el capitán Sandino, jefe de Tránsito, sobrino del embajador, quien pidió olvidar el asunto. Los oficiales coincidían en la necesidad de quitar a Somoza, pero tuvieron miedo; la propuesta promovida por Estados Unidos no prosperó.

Humberto Ortega afirma: “En octubre de 1977 el imperialismo yanqui tuvo la oportunidad de hacer una maniobra fuerte, y estuvo prácticamente a punto de hacerla después de la acción de la casa de Chema Castillo… /… un rejuego con la burguesía, quitar al dictador, y dejar un somocismo sin Somoza”. Según Sergio Ramírez, después de la insurrección de septiembre (1978), “al grupo de los Doce se le orientó entrar en el proceso de mediación… /… el Departamento de Estado decidió deshacerse de Somoza pero conservar al somocismo, en alianza con fuerzas tradicionales que estaban en la oposición cívica”.