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En los temas políticos y sociales, las encuestas profesionales realizadas por empresas confiables son indicadores importantes, y cuando estas mantienen por un período considerable una tendencia, se puede estar seguro de que reflejan objetivamente lo que ocurre en la realidad. Si algunos políticos dijeran lo contrario, simplemente estarían tratando de ocultar o de minimizar lo que las encuestas revelen como desfavorable para ellos. O bien --pudiera darse algún caso-- serían políticos que desconocen aspectos fundamentales sobre los instrumentos técnicos al servicio de las ciencias políticas, que todo político debería conocer.

Durante los últimos años hemos visto publicadas en El Nuevo Diario varias encuestas de la prestigiosa firma M&R Consultores, en las cuales se refleja un alto índice de opinión favorable y simpatía hacia Daniel Ortega, el Gobierno y el Frente Sandinista, así como la percepción entre la población de que el país va por buen camino. Estos resultados se han mantenido constantes. No obstante, algunos políticos opositores tratan de ocultarlo, minimizarlo y aún refutarlo, aduciendo que: a) dudan de su objetividad; b) dudan de las técnicas empleadas; y c) consideran que las personas no responden la verdad.

Sin embargo, otra firma prestigiosa, como es CID Gallup, ha publicado también encuestas que coinciden con las de M&R. Es muy improbable que dos firmas prestigiosas, una de ellas internacional, hayan perdido la objetividad y el profesionalismo que años atrás les reconocían esos mismos políticos que incluso contrataron en varias ocasiones sus servicios.

En cuanto a que las personas no respondan la verdad, sabemos que eso fue cierto en la década de los 80, especialmente para las elecciones que ganó Violeta Chamorro, pero objetivamente hoy no vivimos una situación similar, para considerar que exista en la población el miedo que se vivió entonces cuando apenas se salía de una situación de guerra, sin libertad de prensa y con fuerte represión del gobierno. En todo caso, si ahora hubiera personas con tal temor, no sería un porcentaje muy alto como para incidir en los resultados.

Hace unos días, conocimos otra encuesta de la también prestigiosa firma de Víctor Borge y Asociados, según la cual el 75.3% de los nicaragüenses califica de muy bueno y bueno el trabajo de Ortega; regular 12.8%; regular hacia malo 2.3%, y malo y muy malo, 9.1%. El 75.8% estima que el país va por buen camino. El 57.8% simpatiza con el Frente Sandinista. Esta es la única firma encuestadora que acertó sobre el resultado favorable de las elecciones para Violeta Chamorro, usando técnicas para evitar que el temor influyera en el resultado de sus encuestas; técnicas que don Víctor Borge, su director, no considera necesario utilizar hoy, cuando existe otro contexto. Además de encuestador, don Víctor Borge es analista político.

Estos datos son confiables y deben tomarse con seriedad, sin fanatismo. Para los sandinistas implica una inmensa responsabilidad de no defraudar a quienes confían en ellos y en sus promesas de respetar la libertad, la democracia, la libre empresa, la propiedad privada y el Estado de Derecho, mejorando y corrigiendo lo que todavía no está del todo bien, para tranquilidad de la población, de los empresarios que sostienen la economía y de los inversionistas nacionales y extranjeros.

Para la oposición es un reto a superar. No cabe echar toda la culpa del fracaso a la división. Las encuestas reflejan que el discurso agresivo y confrontativo no agrada a la gran mayoría del pueblo que desea más bien un ambiente de diálogo y concertación que dé estabilidad y tranquilidad al país.