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Del otro lado del muro de bloques, al este de mi casa en la Colonia del Periodista, hace unos días se escuchaban fuertes golpes de un mazo contra el cemento, y luego, un poco apagados, de una barra contra el piso de tierra, lo que hizo preguntarme, ¿Para qué la vecina está haciendo un hoyo dentro de su vivienda? Más tarde ella se apareció con un hombre, y me explicó los problemas, cada vez más graves, que está teniendo con las lluvias, pues su casa se inunda, pero no de las aguas pluviales, sino de las denominadas aguas grises.

Estas inundaciones en un sector de la Colonia del Periodista suceden desde hace veinte años, y cada vez es peor, porque el taponeo de las alcantarillas es cada vez más frecuente. La causa es que en algunos lugares, el tubo de los sumideros es muy pequeño, de seis u ocho pulgadas, cuando debería ser de doce.

Con una lluvia más o menos fuerte, las tuberías se congestionan, los manjoles se repletan, el agua de la cloaca y sus detritus, presionan hacia dentro de algunas viviendas, y emergen triunfantes como submarinos pestíferos, por los baños, inodoros, lavadoras, etcétera.

Angustiada, mi vecina me dijo en un lenguaje muy cuidadoso: “Toda la casa la tengo llena de caca”. Luego preguntó por la ubicación en mi vivienda, de las llamadas “cajas de registro”, para que el trabajador que la acompañaba se orientara sobre el posible lugar donde podrían estar en la casa de ella.

La Alcaldía de Managua (ALMA) sabe de este problema, también la Empresa Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), pero no lo solucionan. Recientemente obreros del ALMA ampliaron los tragantes en varias bocacalles, incluyendo la zona afectada, y pese a que fueron informados, obviaron el tremendo inconveniente de la angosta tubería de la alcantarilla. El jefe de la cuadrilla dijo que ese problema no es de ellos, sino de la empresa aguadora.

Esta problemática ha sido comunicada varias veces a la divulgadora de Enacal, Maritza Tellería, pero ella no decide, sino las autoridades, las que han hecho caso omiso a esta urgente demanda.Varios de los afectados, quizás los más pudientes, en sus casas han hecho costosas inversiones para tratar de resolver el problema, pero no lo han logrado, o lo han conseguido a medias. Solo Enacal podría resolver, porque el problema no se origina en las casas, sino en las tuberías de la calle.

No debe sorprender lo que ocurre en la Colonia del Periodista, porque aquí los diseñadores y constructores actuaron irresponsablemente, por ejemplo, un tramo del escuálido alcantarillado pasa por el patio de varias casas, porque en el plano original ahí sería una calle que al final no lo fue. Cuando entregaron las casas, funcionarios del Banco de la Vivienda advirtieron que por esa razón en esa franja de terreno no debía construirse, pero eso ya se olvidó, y hoy vimos cómo rápidamente hace poco fue construido un edificio de dos plantas y ocho habitaciones, en uno de los extremos de ese pasadizo afectado.

ENACAL debe escuchar el clamor de los pobladores perjudicados de la Colonia del Periodista, que están exponiendo su salud, y viven un verdadero calvario. Deberían ponerse en contacto con ellos, diagnosticar el problema, y proceder de inmediato a las reparaciones pertinentes.

 

cortesdominguezguillermo@gmail.com