•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

La naturaleza no es perfecta: cuando diseñó el cuerpo de la mujer y su proceso de maduración reproductiva, no tuvo en cuenta la necesidad de adaptarlo al sistema productivo del libre mercado. Y ahora, en plena era tecnológica, cuando las mujeres del mundo desarrollado han igualado al hombre en derechos en términos cualitativos —aunque en porcentajes y cifras absolutas aún quede mucho camino que recorrer lamentablemente— el error de cálculo se ha convertido en un problema serio y concreto.

Resulta que la Madre Naturaleza hizo coincidir el periodo de mayor fertilidad de la hembra de la especie humana con el de mayor productividad física e intelectual y, claro, que debido al embarazo y el cuidado de los recién nacidos, una trabajadora se ausente de la responsabilidad para la que ha sido formada, es un lujo que las grandes corporaciones no pueden permitirse. Y tampoco que pueda agradarles tanto eso de tener hijos como para querer repetir, o incluso para plantearse no regresar a la oficina.

¿Alguien se ha parado a pensar en cuántas buenas ideas podrían perderse para siempre mientras que una madre cría a sus pechos a un hijo, sin poder enviar un email para ponerla en marcha? ¿A alguien se le ha ocurrido que algo tan banal como la maternidad podría estar truncando las prometedoras carreras profesionales de millones de mujeres en todo el planeta?

Pues no se sigan alarmando. No se preocupen. Existen afortunadamente mentes privilegiadas que ya han pensado en una solución, que por cierto reporta importantes beneficios económicos a quienes la comercializan. Dos gigantes tecnológicos, como Facebook y Apple, con más de 30,000 mujeres en sus plantillas en conjunto, ofrecen a sus empleadas la posibilidad de congelar sus óvulos del periodo más fértil de sus vidas para retrasar el momento del embarazo. Toda una apuesta por el futuro de la humanidad, expresado en dólares.

Lo que no les han contado es que, tal vez, cuando decidan quedarse embarazadas, ya hayan llegado a una etapa profesional en la que su productividad, sus decisiones brillantes, sus fantásticas ideas, ya no tengan tanto valor, y sea por tanto menos doloroso para las cuentas de resultados prescindir de sus valiosos servicios.

Tampoco les deben haber recordado que, a medida que avanzan los años, también aumentan las posibilidades de sufrir complicaciones durante el periodo de gestación, ni que cuanto mayor sea la diferencia de edad entre los padres y los niños, más compleja es también su educación. Pero claro, los grandes pensadores del mundo de la empresa global han llegado a la conclusión de que la fertilidad intelectual de la mujer debe estar reñida con la reproductiva. Y eso justifica la aberración de proponer el ‘incentivo’ de la congelación de óvulos.

Algunos trasnochados defensores de los derechos de la mujer celebran la decisión de Facebook y Apple como un triunfo, en la medida en la que piensan que concede independencia a las trabajadoras. Y una vez más, se engañan. Un verdadero paso hacia la igualdad es, por ejemplo, lo que ha ocurrido en Noruega, donde las mujeres tendrán que realizar obligatoriamente el servicio militar, al igual que los jóvenes.

Ser madre, cuando la naturaleza dicta que es el momento oportuno, nunca debe ser un impedimento, y congelar los óvulos más propicios para la procreación hasta que la empresa decida que ya es menos inconveniente para sus resultados económicos que una mujer se dedique un tiempo a gozar de la maternidad es, definitivamente, ir contra la propia naturaleza, y también contra la lógica y el sentido común.

 

@oscar_gomez