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  • EFE

Las recientes tragedias vividas sobre la salud-vida por el efecto de la naturaleza o por acciones erradas del ser humano deben motivarnos a reflexionar sobre sus causas posibles y donde podemos incidir para controlarlas, mitigarlas o erradicarlas.

Quienes pagan siempre las consecuencias son los más vulnerables, los menos favorecidos de siempre. Los más pobres. Los menos educados. La mayoría. Ébol-VIH SIDA…..África. Allá fuera. Violencia, narco, desastres naturales…los más pobres. Aquí dentro. ¿Factor denominador común?...Falta de educación y pobreza.

A medida que más conocemos y dominamos la naturaleza y sus fenómenos somos menos vulnerables ante ella. Lo contrario también es cierto.

Una población con más acceso a los conocimientos, en cantidad y calidad, tiende a superar los inminentes riesgos que se le presentan a lo largo de su ciclo biológico, toda vez que domina las posibles variantes o alternativas que puede disponer ante cada circunstancia o coyuntura desde que nace (dependiente completamente de cuidadores) hasta que fallece (dependiente de sus mismos conocimientos, excepto cuando sufre de Deterioro Neuro-Cognitivo mayor o menor (la más reciente designación de demencias o alteraciones mentales).

La Epidemiologia, especialidad médica que estudia los fenómenos del proceso salud-enfermedad, nos enseña que debemos identificar la cascada de eventos o sucesos que llevan desde la causa hasta las consecuencias de una determinada afección o enfermedad, facilitándonos la información de dónde podemos romper esa cascada para frenar o erradicar el daño.

Revisando el caso de las pandemias de los últimos años (Sida, Sars, Ébola) es evidente que existen causas no tan naturales en su aparición, que son debidas a intereses económicos y de poder, o para desviar la atención ante otras situaciones degradantes (guerras, usurpación de recursos, etc.), o para generar ganancias onerosas, como el caso de laboratorios farmacéuticos que generan más enfermos que salud.

Percepción selectiva de lo que pasa. Lo saben muy bien quienes provocan tales aberraciones del comportamiento humano. (libro: “La Mafia Médica”, de la Doctora. G. Langstcot, Canadiense, suspendida de su profesión por denunciar las atrocidades cometidas en nombre de la medicina).

Algo similar a la historia del conflicto antiético entre “investigadores” de vacunas a mediados del siglo pasado, que experimentaban con seres humanos para obtener sus patentes (África, países de la antigua Europa del Este). No es raro entonces que la emergencia mundial actual tenga su origen en esos lados. Conejillos de indias eternos.

Sin embargo, regresando al suceso reciente de tragedia por las lluvias, donde fallecieron 9 personas, en la ciudad capital, ¿Cómo puede explicarse? No fue en Mulukukú, ni en Bocay. Fue a 500 metros de Galería, el centro comercial donde converge la clase más pudiente de este paisito. ¿En qué condiciones y porqué tuvo que pasar? Indigencia, inseguridad, hacinamiento…Mínimo nivel educativo de los adultos afectados, que los obligó a sobrevivir en tales condiciones inhumanas, siendo los infantes víctimas involuntarias e inconscientes de ese destino. Podemos pensar de inmediato que también los técnicos y universitarios corren iguales riesgos en este país, donde las fuentes de empleos y los salarios son tan escasos y de subsistencia. Cierto. Sin embargo, la evidencia confirma que existe una relación inversamente proporcional entre vulnerabilidad social y educación: a mayor educación menor vulnerabilidad, o lo que es lo mismo: a mayor educación y cultura, mayor calidad y dignidad de vida.

La premisa que salud es un equilibrio entre lo biopsicosocial y no solamente la ausencia de enfermedad es de suprema importancia en la sociedad moderna. Necesitamos estar sanos física y mentalmente, y contar con las mínimas condiciones económicas y materiales para existir dignamente. Promovamos más educación, más cultura y menos indigencia para ser una sociedad sana y vigorosa. Promovamos más oportunidades para todos, más equidad, y rompamos de una vez el ciclo epidemiológico de la miseria-tragedias.