•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Las manifestaciones de protestas en Hong Kong exigiendo una reforma electoral que amplíe la participación ciudadana en la elección de sus dirigentes han tratado de ser manipuladas por los grandes medios de comunicación, que las califican, por cálculos políticos, de una “revolución” o de la “primavera china”, en una grotesca comparación con las revueltas sangrientas desde hace cuatro años en varios países de África y que fueron patrocinadas por occidente y algunas monarquías petroleras.

Hong Kong fue hasta hace 17 años una colonia británica y desde esa fecha tiene el estatus de Región Administrativa Especial de la República Popular China, en donde se aplica el modelo administrativo de “un país, dos sistemas”, idea propuesta por Deng Xiaoping, el arquitecto de las reformas y de la modernización de China, convertida hoy en una potencia mundial. Deng soñó aplicar ese mismo modelo para la República de China Taiwán. Murió en febrero de 1997.

Esas movilizaciones en uno de los mayores centros financieros del mundo han puesto en alerta a las autoridades de la República de China Taiwán desde la perspectiva que los dirigentes de la China Popular sueñan con la reunificación de la isla, aplicando el modelo de “un país, dos sistemas”, que no es otra cosa que la coexistencia de un modelo capitalista dentro de un sistema comunista, con una administración y justicia independientes, su propio esquema de aduanas y fronteras. Macao, antigua colonia portuguesa, también goza de ese estatus. Taiwán no es colonia de nadie.

La generación que gobierna hoy día China es conocida como la de “los príncipes”, los hijos de los fundadores del Partido Comunista (los ocho venerables, entre los que está Deng Xiaoping). De entre los “príncipes” se alza la figura de Xi Jingping, presidente de la República Popular y secretario general del Partido. A Deng se le asocia con un modelo de pragmatismo político; a Xi, salvando las distancias, se le atribuye esa característica.

Al presidente de la República de China Taiwán, Ma Jing-yeou, también se le identifica como un político moderno y pragmático, que tiene muy bien definidas sus prioridades de gobierno y las estrategias para hacerles frente. Ma se congratuló, en el marco de la celebración del Día Nacional o Doble Diez, de la paz y de la intensificación de los lazos en el estrecho de Taiwán durante los últimos seis años y reafirmó su apoyo al consenso con Pekín de que haya una China “pero cada parte puede interpretarla a su manera”. Destacó los dos encuentros celebrados este año por los dos encargados de las relaciones mutuas entre Taiwán y China, las primeras reuniones oficiales de las dos partes del estrecho de Taiwán desde 1949. Esos eventos marcan el pragmatismo de ambos líderes.

Xi Jingping dijo en septiembre que Taiwán debería aceptar la misma fórmula bajo la cual Pekín gobierna a Hong Kong. El presidente Ma respondió con diplomacia rechazando lo señalado por Xi. “Comprendemos y respaldamos la demanda de Hong Kong por el sufragio universal. Dar al pueblo de Hong Kong el derecho a escoger a su propio líder sería una situación en la que todos ganan, Hong Kong y China”. Hay quienes interpretaron que lo dicho por Xi sobre un país, dos sistemas, era una especie de advertencia a los grupos independentistas en Taiwán liderados por el Partido Democrático Progresista, que podrían retomar el poder en los comicios parlamentarios y presidenciales de 2016.

El líder chino tiene otras prioridades como coadyuvar al fortalecimiento de la legitimidad del Partido, muy erosionada por los casos de corrupción y otros escándalos, darle continuidad a las reformas de Deng Xiaoping, según ha dicho. China por primera vez en 24 años ha experimentado una desaceleración económica. En noviembre será la anfitriona del Foro Asia-Pacífico; sus 21 países miembros, entre ellos Taiwán, representan el 54% del PIB mundial y el 44% del comercio del mundo. Xi no quiere ruidos, sus prioridades están en poner a China nuevamente sobre los rieles del crecimiento. Un país, dos sistemas podría ser retórica al paso de los años y un sueño eterno. La reunificación de China es un asunto de los chinos.

 

estesor59@yahoo.com