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No muchos estudiantes de Periodismo o Comunicación, como Mónica Zub Centeno, tienen la capacidad, y la oportunidad, de culminar sus estudios con la elaboración de un producto creativo como un libro (“Somoza en Paraguay: vida y muerte de un dictador”), que en este caso implica, sobre todo, una investigación documental.

Como se sabe, todo el periodismo es investigativo, todo, absolutamente todo, pues hasta la más humilde noticia, el género periodístico base de todo medio informativo, requiere de investigación, lo que implica consultar a varias fuentes. Toda noticia debe ser investigada, porque los periodistas profesionales tienen que constatar todo antes de publicar. No publicar hasta corroborar es un principio ético universal. Es cierto que existe mala práctica en el periodismo, como en toda profesión, y hay quienes publican sin comprobar la veracidad de lo que van a decir. Pero esto no es periodismo, es actuar de manera antiética.

Existe el llamado “Periodismo Dinamitero”, que consiste en publicar algo que no se ha comprobado, para ver qué reacciones provoca. Como quien dice: a ver si la pegan con la información, como un juego de ruleta. Y está el “Periodismo de Declaraciones”, que publica lo que alguien dice, sin verificar el asunto del que trata, sin contrastar con otros puntos de vista. Por supuesto que esto, en ambos casos, se trata de una grave irresponsabilidad, y no tienen nada que ver con el ejercicio realmente profesional del periodismo.

Aunque todo el periodismo es investigativo, como hemos dicho, hay una especialidad a la que se le da este mismo nombre: Periodismo de Investigación, cuya principal característica es que aborda asuntos que otros tratan de ocultar, y que tiene que ver con crímenes y todo tipo de corrupción. El Periodismo de Investigación requiere de periodistas con una personalidad especial: sensibles, organizados, pacientes, disciplinados, observadores, persistentes, intuitivos y valientes.

Para fines metodológicos se les da otros nombres a investigaciones periodísticas de otra naturaleza, por ejemplo, aquellas sobre asuntos que nadie trata de ocultar, que pueden ser sobre diversos temas, como turismo, cultura, ecología, educación, religión, etcétera, y que los teóricos llaman “Periodismo de Profundidad”.

Dentro del Periodismo de Investigación, está también el llamado “Periodismo de Precisión”, que es el que convierte números en información explícita y comprensible; es el periodismo que utiliza datos, series de datos, tablas sobre diversos aspectos, y a las que el periodista da vida haciendo hablar a los números, les da un significado en palabras.

El libro sobre la ejecución de Somoza en Paraguay se clasifica como Periodismo de Investigación, porque su contenido implica asuntos que otros tratan de ocultar, ya que los autores materiales e intelectuales de esta operación secreta que involucró a un gobierno, y a guerrilleros de una organización clandestina (ERP argentino), obviamente no querían que se conocieran los detalles, como no se conocen aspectos clave de otras operaciones clandestinas que causaron muertos y heridos, ejecutadas en Honduras y en Costa Rica.

El Periodismo de Investigación, además de requerir de periodistas excepcionales, es muy costoso, requiere que los medios de comunicación, y especialmente los diarios y revistas especializadas, inviertan en transporte, algunas veces hacia otros países, también en alojamiento y alimentación; y que algunos periodistas de sus salas de Redacción se dediquen por varios días, varias semanas o meses, a un solo tema, con lo cual pierden a un reportero para las labores de la agenda diaria. Y pocos medios están dispuestos a invertir, lamentablemente.

Uno de los principales aportes de Mónica Zub Centeno es que mediante su trabajo paciente ha logrado reunir en un libro, los aspectos esenciales sobre este hecho histórico de la ejecución de Somoza, incluyendo información sobre sus sucios negocios en Paraguay, mediante una investigación documental, la cual es clave para el periodista de investigación, sobre todo en un contexto de cierre de las puertas del acceso a las fuentes vivas de todo tipo, entre ellas, las de los funcionarios gubernamentales y estatales, violando la Ley de Acceso a la Información, que han transformado en papel mojado.

Abrigamos la esperanza de que el Periodismo de Investigación no esté muerto, que solo esté pasando un mal momento, y que se renueve en nuestro país.