•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Hay datos de las sociedades humanas que provocan desconcierto, como los referentes a suicidios y homicidios.

Honduras combina las cifras de homicidios más altas del continente (85.5 por 100,000 habitantes), con tasas muy bajas de suicidios (4.5 por 100,000 habitantes), como las de Nicaragua, que posee baja cifra de homicidios (8.7). Los países con menores índices de violencia --Uruguay y Chile-- presentan las tasas de suicidio más altas de Latinoamérica.

Ciertamente, un hecho no tiene que ver con el otro, excepto en que ambos son formas de violencia, contra uno mismo (el suicidio); contra terceros (el homicidio). No obstante, en ambos juega otro factor: el valor que damos a la vida humana, sea propia o ajena.

Estas cuestiones han sido y son objeto de millares de estudios, buscando respuestas y soluciones a estos dos terribles dramas sociales. Aunque temas disímiles y complejos, datos hay que sustentan un hecho: allí donde el Estado ejecuta políticas preventivas, disminuyen homicidios y suicidios.

Otro elemento común es el económico. Un porcentaje elevado de suicidios tiene causas económicas, como desempleo o ruina. Un porcentaje elevadísimo de violencia social nace de las injusticias socioeconómicas.

Tercer elemento común es la pérdida de valores. Nos enseñan que el éxito social radica en acaparar vehículos, televisores, vestidos… cosificando al extremo el alma humana.

En Bután miden el desarrollo como Felicidad Interior Bruta. Ante el modelo económico consumista, un sistema que cubre necesidades materiales, emocionales e intelectuales.

Me gusta.

 

az.sinveniracuento@gmail.com