Jorge Eduardo Arellano
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Siempre se pueden hacer peor las cosas, pero después de dos años de gobierno, no deja de ser sorprendente hasta dónde nos ha mal llevado la cúpula del Frente. El punto de no retorno de su política autoritaria y excluyente son estas desastrosas y deshonestas elecciones municipales, cuyo desarrollo, plagado de irregularidades, ha puesto al país peligrosamente al borde del abismo, con una población dividida en dos enormes bloques, un sistema electoral en escombros y la libertad brutalmente mancillada..

Si el procedimiento que escogimos por consenso social para dirimir nuestras diferencias está desacreditado y deslegitimado por la incapacidad del gobierno para garantizar unas elecciones serias y profesionales, transparentes, creíbles y confiables, ¿cómo vamos a resolver nuestros problemas? Volver a la guerra sería una estupidez mayor a las que ahora cometemos casi a diario.

Desde una perspectiva estratégica, se equivocó rotundamente el pequeño grupo que dirige al Frente. La soberbia le hace creer a ciegas que su proyecto político o socio económico es lo óptimo para el país y que todo lo que esté fuera del mismo, es igual a “enemigo”, “imperialismo” y “oligarquía”, y esto le está costando demasiado caro a Nicaragua. La cúpula del partido-gobierno no tiene ni la menor idea de lo que es la libertad y la democracia, pues sólo las concibe en términos de sus propios intereses.

Rosa Luxemburgo, una mujer grandiosa, revolucionaria a toda prueba, teórica brillante del Partido Socialista Revolucionario de Polonia y del Partido Bolchevique de Rusia, murió con el cráneo destrozado por el culatazo de un soldado. Con pasión escribió sobre
las huelgas de masas como un elemento cardinal en la lucha revolucionaria de los trabajadores por el poder. Con el mismo apasionamiento defendió la libertad. Una célebre frase suya parece dicha a la medida de la Nicaragua actual. La libertad sólo para los seguidores del Gobierno, sólo para los miembros de un partido político, por numerosos que sean, no es libertad. Libertad es siempre la libertad de quien piensa de manera diferente. ¡Rosa, Rosa!, tus palabras suenan como música a mis oídos.

Los que dirigen al Frente creen que son depositarios de una verdad absoluta, y que quienes piensan diferente no son una opción a considerar, a respetar y tolerar, sino algo ajeno y rechazable por cualquier método, incluyendo la violencia verbal y física, y el terror. Haber impedido con el uso de paramilitares las manifestaciones autorizadas de la oposición en León y Managua, por ejemplo, no lo consideran irrespeto a un derecho que tienen sus contrincantes políticos, sino hacer lo que “el enemigo” se merece. Lo mismo pasa con las interferencia electromagnéticas para impedir las transmisiones de dos radioemisoras en Managua y la destrucción de Radio Darío, en la Ciudad Universitaria. Se lo buscaron por atreverse a pensar distinto.

Sucede igual con el burdo robo electoral que realizaron en el Estadio Nacional por medio de un grupo uniformado de camisetas verdes con un danto como logotipo y gorras con las siglas GPO, en lo que llamaron la “Operación Germán Pomares Ordóñez”. Para ellos no es una sinvergüenzada y deshonestidad de marca mayor, sino lo que se tenía que hacer para salvaguardar “el proyecto”, “el modelo”. No hay ética, valores morales ni principios, sólo importan los fines.

La reducidísima visión maniquea, en blanco y negro, de los jefes del Frente, no ve, no se da cuenta, no tiene conciencia, de que hay varias corrientes de pensamiento, y que todas tienen derecho a existir y a expresarse en la sociedad. Al contrario, se consideran los únicos hasta el punto de creer que después de ellos no hay nada más, y si algo pretende erguirse como tal, es “enemigo”, “agente del imperialismo yanqui”.

La óptica excluyente y antidemocrática de la cúpula del Frente llevará a éste al fracaso, y con ello, a un nuevo y grave traspiés a Nicaragua, que de nuevo marcha hacia atrás, en un trágico y doloroso salto hacia el pasado, como si no fuera ya demasiado el atraso que padecemos. Respecto de Costa Rica tenemos un rezago estimado en más de medio siglo, porque ellos se han dedicado a trabajar y nosotros a pelear.

Increíblemente, los dirigentes del Frente no comprenden que el gobierno debe tomar en cuenta a todos los sectores sociales, incluyendo a los minoritarios, y con mucha mayor razón a los más representativos, para construir consensos sociales y, como se sabe, el consenso requiere que todas las partes hagan concesiones. Pero los jefes del Frente no promueven la concertación social, por el contrario, tratan de imponer a sangre y fuego su proyecto político, razón por la cual tienen un comportamiento avasallador, atropellando a todos por cualquier medio. El terror ejercido en Managua por medio de paramilitares y CPC transportados de León, Chinandega, Tipitapa y otros municipios de Nicaragua, para ellos fue un imperativo para acallar, humillar y someter a los demás.

No basta con que la cúpula del Frente impulse proyectos de impacto social y que de manera genuina adopte políticas importantes de beneficio a los sectores más vulnerables. Es justo, es loable, pero no es suficiente, porque además se requiere, como la otra cara de una moneda, de la libertad. Justicia social y libertad deben ir de la mano. Es más, no hay justicia sin libertad.

La falta de libertad es la carencia más terrible que puede tener un ser humano, solo comparable con el hambre o la falta constante de alimentos. La ausencia de libertad no sólo no permite crecer a la persona, sino que la disminuye, la reduce en su dignidad hasta el punto de que empequeñece su condición humana. Por ejemplo, los nicaragüenses beneficiados con el programa de alimentos para el pueblo, que para serlo han visto constreñido o lesionado algún aspecto de su libertad, estarán sometidos a una situación de inequidad e injusticia, por más frijoles baratos que hayan obtenido.

La experiencia histórica ha enseñado de manera categórica y rotunda que no funciona ningún proyecto político que excluya la democracia, es decir, los derechos individuales y sociales, todas las libertades consagradas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Ningún modelo será exitoso si no hay libertad. Por eso “el proyecto” de la cúpula del Frente inexorablemente fracasará.

Lamentablemente, los proyectos autoritarios pueden sobrevivir largo tiempo, incluso décadas, y esto es lo grave, porque causan atrasos descomunales que se miden en términos históricos. Esto es en extremo preocupante, porque este gobierno del Frente de naturaleza totalitaria, podría incrustarse en el poder por un largo período y causar daños irreversibles al país.


*Editor de la Revista Medios y Mensajes
gocd56@hotmail.com