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Vivimos como en un manual clásico y primario de enseñanza de las relaciones internacionales. Por un lado, vemos una dinámica antigua de corrientes de pensamiento que han estructurado el campo de estudio hasta hoy. Me refiero al realismo tradicional a la luz de las potencias occidentales, arguyendo preceptos de amenazas para maximizar su seguridad y poderío, enfrascados así con la promoción del caos y de las guerras.

Ante esto, un idealismo al igual que a inicios del siglo pasado, demuestra una “Sociedad de Naciones” a la luz de la ONU actual, que es incapaz de resolver la actual situación de pre-III Guerra Mundial, si no es que esta ya comenzó y se está dando por etapas, como afirma el papa. Más que permitir su fin, se hace vigente la necesidad de reinventarla.

De ahí de la importancia del concepto de Gobernanza Global, que integra a la ONU y a sus diversas agencias, así como otras estructuras internacionales, que tienen por objetivos desde la protección del medio ambiente hasta la defensa de los Derechos Humanos en todo el mundo. Un sistema jerárquico basado en acuerdos determinados, que aseguren: la paz, la estabilidad y el desarrollo, y, sobre todo, instrumentos legítimos de control y de regulación de los problemas internacionales y de sanciones a los violentadores del sistema.

Este concepto se contrapone al de “Gobierno Mundial” pretendido por las clases y estructuras dominantes de Occidente. Se trata de un régimen de unos pocos (los más ricos) controlando los recursos totales del planeta y a la humanidad entera.

Sin embargo, las acciones ilegales y contrarias al Derecho Internacional emprendidas por los EE.UU. y sus aliados occidentales, tras el derrumbe de la URSS, se han develado por sí solas. Tras haber mal utilizado el tiempo a su favor (1991- 2014) en su curso de política global para la construcción de “un siglo XXI estadounidense”, con el uso de la fuerza y supremacía militar y económica, la urgencia de la Gobernanza Global se abre paso por sí sola. Sobre todo, cuando a partir de 2008 se nota una ruptura del patrón hegemónico norteamericano en lo político y económico global.

Según el informe “Problemas Globales para la Gobernanza Global”, presentado en septiembre por el Club de Debate Internacional “Valdai”, se establece como elementos característicos del orden internacional actual: a) Los EE.UU. no pueden con el peso financiero y político global; b) Existen nuevos Centros de Gravitación Regional; c) Hay una transición de la hegemonía liberal norteamericana a una de orden mundial, producto del grado de cooperación entre los países; d) Ninguna potencia puede asegurar la estabilidad y la paz según las normas establecidas; e) La hegemonía EE.UU. perdió su legitimidad económica y política; f) El sistema de Gobernanza Global será efectivo cuando se excluya la anarquía entre los principales centros de poder, donde el más fuerte es dueño de la cúspide de la pirámide.

Alrededor de 800 académicos de las universidades y centros de análisis estratégicos del mundo, que participan en el Club Valdai, han propuesto una serie de acciones en pro del sistema de la Gobernanza Global y de la neutralización de las amenazas actuales, que van desde el cyber-espionaje y la utilización de vehículos aéreos no tripulados, hasta la reforma del Consejo de Seguridad, a la par de formatos de cooperación internacional y de unidad regional, generando balanzas de poder, unificados por normas aceptables para todos y que se puedan hacer cumplir.

La alerta de un mayor caos es planteada por todos lados, pero, ¿está consciente la humanidad de los peligros que encierran las intenciones de los que promueven el Gobierno Global?