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“La mentira o verdad a medias repetida muchas veces tiende a confundirse con la verdad”. La percepción selectiva de cada lector podrá interpretar de muchas maneras la premisa anterior. Desde su relación con el nazi que lo mencionó, hasta el tema de los derechos humanos; desde la validez de lo ético y transparente, según el significado que cada quien le da, hasta "la justa decisión" de exonerar a un expresidente corrupto por valetudinario. En un vecino país, se apresó a otro expresidente por el mismo delito y la misma fuente de donación. Aquí se premió al delincuente. Cosas veredes, Sancho amigo, diría el profesor MFE.

La Asamblea de Nicaragua discute recientemente el tema de trata de personas por sus consecuencias con la violación de los derechos a las víctimas. Prostitución y droga implícitas. Crímenes de lesa humanidad. También discute la ley de casinos. Delitos legales, pero que generan ingresos importantes al presupuesto nacional. Ley tributaria. Eso los lava.

Los medios masivos de comunicación resaltan y promueven a diario conductas inapropiadas que inciden en el retroceso del ciudadano como ser social, constructivo y propositivo. Nuestros niños, adolescentes y jóvenes son víctimas cotidianas de saturación de mensajes inadecuados, que distorsionan y desorientan el camino a seguir para ser personas de bien para sus familias, comunidad y nación. Todo con el fin de mercadear y vender. Obscena razón.

Tabaco, alcohol, drogas, violencia, sexo, estafas, charlatanería, consumismo, etc., son las lacras y toxinas que día a día se obtienen en los diferentes medios de comunicación en las mañanas, tardes y noches. ¿Quién regula eso?

La educación informal tiene más peso, dinero y tiempo que la formal, y penetra en cada hogar sin ningún control. Similar fenómeno sucede con el tema de la salud pública. De 10 a 15 minutos que invierte un recurso de salud para educar y orientar a los pacientes en medidas de prevención y fomento de su salud, se estrellan contra horas y horas, páginas e imágenes, que usan los medios de comunicación para derrumbar el poco esfuerzo que busca llevar mensajes positivos para la salud física y mental.

Orientar a los jóvenes y adolescentes sobre sexualidad responsable, para evitar enfermar y morir, se viene al piso con la sola imagen pornográfica publicada en varios medios de comunicación, en esta semana, de la joven mostrando sus caderas y pechos. Eso le produjo millones, con solo su cuerpo, pues neuronas parece no haber traído cuando nació. Ya antes había ingresado otros millones con un video pornográfico. Exitosa y socialité son los calificativos que hacen referencia a ella. Prostitución de lujo. Eso incita a la trata de personas, pero no se regula porque genera ganancias.

La famosa democracia promueve libertad de expresión. Ese tipo de libertad. Que promueve corrupción, drogas, prostitución, violencia y vandalismo de cuello blanco. Regularlo y controlarlo es violentar ese tipo de derechos. Del enriquecimiento de unos pocos con la necesidad y desgracia de muchos y muchas, lamentablemente niños, adolescentes y jóvenes, en su mayoría.

El problema es conocido y sus responsables también, pero los intereses económicos superan la posibilidad de incidir para erradicarlos.

Estado, sector privado y sociedad civil son culpables de que siga sucediendo esta epidemia en nuestra juventud, adolescencia y niñez. ¿Hasta cuándo?

La salud no es solo la ausencia de enfermedad. Esta es una enfermedad social prevenible, si existen intereses reales en hacerlo. Desde las estructuras de poder se puede lograr, al involucrar a quienes no tienen poder, pero que son las víctimas directas del flagelo. Parafraseando el lema de la conferencia de Alma Ata: salud para todos en el año cien mil.