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Intentando contribuir un poco en el abordaje del cuidado de nuestros adultos mayores, compartiremos información de estudios recientes provenientes de la Universidad de Carolina del Norte, EE.UU., de parte del profesor P. Sloane y su equipo. Recordemos que este segmento de población ya representa un 7% de la población total nicaragüense, es decir, más de 400,000 habitantes.

Partiremos diciendo que la disminución en las habilidades que se desarrolla en la vejez puede explicarse por la regla de los cuartos: un cuarto es debido a enfermedades (hipertensión, artritis, diabetes, respiratorias, cáncer, demencias y otras enfermedades neurodegenerativas); un cuarto se debe a falta de uso (sarcopenia, debilidad, etc.); un cuarto es debido al mal uso (por fumado, por alcohol, etc.); y el último cuarto es debido al envejecimiento fisiológico o normal a la edad.

Existen cambios normales o esperados en la vejez, entre ellos están: cambios en la presión arterial, en el patrón del sueño, en el funcionamiento del hígado y riñones, en el funcionamiento de oídos y equilibrio, en la cantidad de calcio en los huesos y en la función cerebral.

En esta última, se evidencian problemas en la función ejecutiva, que afecta a casi el 100% de los mayores de 80 años, lo que altera su habilidad para planear, empezar algo nuevo y tomar decisiones. Esto se agrava en nuestra cultura, cuando limitamos la participación de estas personas en la vida cotidiana en la familia y comunidad. Ya estorban…

Otro aspecto a considerar es la llamada Iatrogenia, es decir, complicaciones que los encargados del cuido de su salud cometemos cuando descuidamos detalles o aspectos que pueden causar más mal que bien, o descuidamos las reacciones adversas de los medicamentos que administramos para cualquier enfermedad. En la tercera edad, es muy común padecer de varias enfermedades a la vez y necesitar varios fármacos durante el día, condición que agrava la seguridad de los tratamientos.

Existen los llamados síndromes geriátricos, con varios factores que los pueden causar: debilidad/fragilidad, incontinencia urinaria, mareos, problemas del equilibrio, caídas y delirios agudos (desorientación, alucinaciones, etc.). Sus causas pueden ser múltiples y su manejo debe ser integral y multidisciplinario.

Conociendo que en nuestro país se carece de programas sanitarios orientados a la atención de los Adultos Mayores (medicina geriátrica), se hace urgente diseñar y ejecutar planes preventivos y de fomento de salud a nivel primario (puestos y centros de salud), secundarios (hospitales regionales y departamentales) y terciarios (hospitales y centros de referencia nacional y subespecialidades).

Debería empezarse por la formación de recursos humanos en enfermería, fisioterapia, salud mental, entre otros, para responder a las necesidades de atención que demande cada anciano.

Caso contrario, nos veremos replicando la leyenda de los 3 ciegos y el elefante: uno tocando el lomo y diciendo: es una pared; otro tocando una pata y diciendo: es un árbol; y el último tocando la trompa y diciendo: es una serpiente.

Un principio en la práctica geriátrica, para estos casos, nos enseña que: “muchas veces es mejor si no hacemos nada y nos quedamos quietos, en vez de hacer un abordaje intensivo y provocamos daño".