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No hay que confundir a la inmensa mayoría de musulmanes con los criminales despiadados y terroristas del autollamado "Estado Islámico" (que no es un Estado ni son verdaderos islámicos). Tampoco justifico la islamofobia que existe por Europa y EE.UU., y su campaña injusta y cruel contra todos los musulmanes, en su mayoría gente buena y pacífica.

Un verdadero Estado islámico es aquel fundamentado en la “Sharia al-Islamiya”, la ley musulmana. Numerosos gobiernos son considerados islámicos, comenzando por el califato (especie de reino islámico) que Mahoma estableció y los territorios gobernados por sus sucesores. Los Estados Islámicos modernos incorporan políticas como la democracia, las elecciones o el sistema parlamentario, pudiendo ser monarquías o repúblicas, teniendo al islam como religión oficial del Estado, siendo su aplicación más o menos fundamentalista entre un Estado y otro. Pero ningún verdadero Estado islámico promueve el odio, la violencia ni el terrorismo.

El Corán establece la obligación de vivir en paz, no atacar a los demás, aunque sean “infieles”, si primero no son atacados por ellos, así como ser clementes y misericordiosos como Alá. A veces se interpreta mal el pasaje 9.5 que dice: “Cuando hayan transcurrido los meses sagrados maten a los infieles que rompan los pactos de no agresión, donde quiera que los encuentren; captúrenlos, sítienlos, tiéndanles emboscadas por todas partes. Pero si ellos se arrepienten, oran y dan tributos al culto de Alá, entonces perdónenlos y déjenlos en paz. ¡Alá es clemente y misericordioso!”. Hay que entender el Corán en el contexto histórico y cultural en que tal mandamiento fue escrito, como los cristianos entendemos el Antiguo Testamento que dice: "Deben perseguir a los enemigos y matarlos al filo de la espada" (Levítico 26.7). El Antiguo Testamento incluso manda matar hasta los bebés. Pero después Jesucristo mandó amar a los enemigos.

El Corán es muy antiguo, aunque posterior a la Biblia. Ambos deben ser interpretados a la luz de la crítica histórica, y considerando las diferentes culturas y circunstancias de cuando sus textos fueron escritos. Aunque hay musulmanes fundamentalistas como también cristianos fundamentalistas.

Recientemente apareció el autollamado “Estado Islámico de Irak y el Levante”, o ISIS por las siglas en inglés de su antiguo nombre “Islamic State of Iraq and Syria”, formado por criminales y crueles terroristas surgidos en la rama suní (una de las varias en que se dividen los musulmanes), autoproclamándose califato, fortaleciéndose en un amplio territorio de Irak y Siria, que es controlado por radicales fieles a Abu Bakr al-Baghdadi, autoproclamado “califa de todos los musulmanes”.

Técnicamente estos criminales se organizaron como un Estado no reconocido y controlan “de facto” varias ciudades como Mosul, Faluya o Raqqa, que consideran su capital. La organización se caracteriza por su ultrafundamentalista interpretación errada del islam y su violencia brutal especialmente contra los chiitas, principales rivales religiosos y políticos de los sunitas. Sus mayores víctimas han sido musulmanes (chiitas y kurdos). Pero su objetivo declarado es tomar Irak y Siria, y expandirse por Jordania, Israel, Palestina, Líbano, Arabia Saudita, los Emiratos, Turquía, Chipre, el Norte de África y Al-Andaluz (España).

La invasión a Irak, el derrocamiento de los dictadores Sadam Husein y Muamar Kadafi, la inestabilidad en la zona creada por eso y la llamada “Primavera árabe”, especialmente en Egipto, y el apoyo a la insurrección contra Bashar al-Asad en Siria, resultaron contraproducentes, pues produjeron el fortalecimiento de los terroristas de Al-Qaeda, que originaron el llamado “Estado Islámico”. Son las consecuencias de implementar políticas y acciones equivocadas sin prever el mal mayor. Paradójicamente quien puede derrotarlos es Irán, gobernado por chiitas.