• Managua, Nicaragua |
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Un buen propósito para el último mes del año 2014, es evitar que haya niños quemados por pólvora. Si esta época es de encuentros familiares y alegría, nada más importante que cuidar a los niños y alejarlos del peligro de la pólvora, algo que solo lo pueden garantizar los adultos, en especial los padres.

Las autoridades municipales, la Policía y los Bomberos han trabajado en los últimos años en el ordenamiento de los puestos de venta de juegos pirotécnicos, morteros y otros productos con pólvora que son utilizados sin control en todas las celebraciones de diciembre en Nicaragua, comenzando con La Purísima en la primera semana del mes.

Sin embargo, cualquier ciudadano puede adquirir la pólvora, la guarda en su casa y la utiliza cuando quiere y como quiere, muchas veces dándola a niños para que la hagan explotar, y de allí se han derivado consecuencias dolorosas que en diferentes ocasiones convirtieron un festejo en una desgracia.

Aunque está prohibida la venta de productos pirotécnicos en mercados, misceláneas, pulperías, de forma ambulante y en lugares no autorizados, lo cual ha evitado incendios en sitios de mucha concurrencia de personas, el riesgo mayor, sobre todo para los niños, está en el manejo y uso de la pólvora en los hogares.

Por las campañas de prevención ha bajado la cantidad de niños quemados en los dos diciembres anteriores, pero debe ser una meta tener cero casos en este. Durante el fin de año de 2013 hubo 8 casos de niños quemados con pólvora, registrados por el Ministerio de Salud. Fueron menos que en el cierre de 2012, cuando Aproquen, la Asociación Pro Niños Quemados, atendió a 12 infantes entre el 26 de noviembre de 2012 y el 2 enero de 2013.

Está muy bien que la Policía y los Bomberos hagan esfuerzos por evitar el trasiego ilegal de pólvora y regulen su venta (103 puestos fijos en Managua y resto del país), permitiéndola solo en sitios alejados a viviendas, pero falta más conciencia y compromiso de los adultos para nunca dar pólvora a los niños, ni quemarla cerca de ellos. Esta es la parte más difícil, a menos que un día se prohibiera el uso de pólvora por personas naturales, como ha sido establecido en algunos países donde solo ciertas instituciones, públicas o privadas, pueden hacerlo. Mientras eso no suceda en Nicaragua, lo importante es insistir en la prevención y proteger a los niños de uno de los peligros propios de las fiestas de fin de año.