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Michael (Mike) Brown, un joven negro de 18 años, murió al recibir balazos del policía blanco Darren Wilson en Ferguson, cerca de San Luis (Missouri) en los Estados Unidos.  Ferguson tiene una población de 23 mil habitantes, 70% son negros, pero los policías y funcionarios son 80% blancos.
 
Allí, gente del Ku Kux Klan dijeron a CNN estar “preparados para la guerra”. La población negra de Ferguson ha denunciado abusos frecuentes de policías y autoridades. Recientemente ha desatado gran indignación que un jurado de 9 blancos y 3 negros en una audiencia preliminar, exonerara de ir a juicio al policía Wilson.
 
Me recordó el caso reciente de un policía que en Managua disparó a la espalda de un motociclista que no atendió una orden de detenerse, provocándole la muerte. El policía fue dado de baja, está siendo procesado criminalmente por un juez y esperamos que reciba una justa condena. Casos como estos se dan en todo el mundo, sin embargo, no es lo usual ni en los EE.UU. ni en Nicaragua. Pero el caso de Ferguson reviste otro carácter, pues implica el racismo. Mike Brown estaría vivo si fuera blanco.
 
Mike se resistió al arresto, quiso huir corriendo y el policía hizo un disparo que no está claro si lo alcanzó por la espalda, pero Mike se volteó con las manos arriba diciendo “ok, ok, ok”, y estando así el policía le disparó de frente a tan solo  seis metros de distancia. El muchacho estaba desarmado.

El policía alega que disparó a Mike porque corría hacia él, pero está claro que estaba entregándose y con las manos en alto durante los disparos. Los dos testigos que confirman esta versión, no tienen vínculos con Mike y son coincidentes en los hechos fundamentales con otros testigos que pudieran estar condicionados por amistad o parentesco con el muchacho. Lo lamentable, además de la muerte de un joven que no tenía antecedentes penales ni de mala conducta y que no se sabe si fue él quien robaba, es la liberación de cargos al policía en una audiencia preliminar, quien ni siquiera tendrá un juicio, y el trasfondo racista que fácilmente se ve que existe.

Es triste que el racismo exista todavía en EE.UU., y que el Ku Kux Klan siga alimentándose de gente de extrema derecha. Un racismo que en Europa hoy es todavía peor. La mayoría de estadounidenses y europeos son gente buena y el racismo mancha de vergüenza a sus países por actos repudiables de una minoría que no los representa. En EE.UU., además de Mike Brown, se tiene presente al niño negro de 12 años que hace poco policías blancos mataron en un parque de Cleveland (Ohio), disparándole porque tenía un arma de juguete. Así como a Erik Garner --un negro que vendía cigarrillos ilegalmente-- estrangulado innecesariamente al momento de su captura por un policía blanco de New York que tampoco irá a juicio.

* Escritor