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El negro de carbón se usa como pigmento y como refuerzo en productos de goma y plástico. Ese humo que emiten los vehículos viejos contiene sustancias dañinas y mortales para los humanos. Nicaragua debe ejecutar regulaciones para preservar nuestra salud y promover el buen nombre del país en foros internacionales.

En estos días, se mencionó a Nicaragua y Honduras como los países donde el negro del carbón crece más rápido que en el resto de América Latina. Desafortunadamente, en nuestro país no existe ninguna institución que se encargue en serio del monitoreo de la calidad del aire.

El diesel es una de las sustancias más dañinas que resultan de la combustión incompleta, al inhalarse esas sustancias, produce en las personas irritaciones en el tracto respiratorio debido a su alto contenido en hidrocarburos policíclicos aromáticos. Nicaragua es sumamente vulnerable ante desastres naturales, pero hay otros peligros que podrían controlarse, por ejemplo, la emisión de contaminantes.

Para evitar esa contaminación, no solo se trata de dictar una ley que prohíba contaminar el aire que respiramos, sino que también hay que hacer cumplir la ley, sacar de circulación los viejos vehículos y hasta pensar en otros vehículos que utilicen otras formas de energías.

Mientras más contaminación existe, más gente pobre muere. Las instituciones correspondientes en vez de estar promoviendo, por ejemplo, la quema de pólvora --que es otro tipo de toxicidad -- que contribuye a la destrucción del planeta, debería preocuparse por invertir más en la salud pública y educación de la población.

En Nicaragua, la mayor parte de la población parece desconocer que este humo negro es malo. Yo observo que los ciudadanos en Managua, ni siquiera se ponen un pañuelo o trapo en la nariz cuando pasa un vehículo que deja una nube negra de carbón. Hace mucho tiempo, los científicos demostraron que esas emisiones de diesel y otros combustibles producen asma, malformaciones en los niños por nacer y cáncer.

Por otro lado, para que Nicaragua siga siendo un país con atractivo turístico, las instituciones gubernamentales debieran preocuparse y ejecutar las regulaciones pertinentes para evitar que nos mencionen como un país donde predomina la contaminación.