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En México “pande el cúnico”, hay miedo, la paz, la confianza, el amor, la dignidad y la justicia son una realidad negada para muchos. Una evidencia más; 43 estudiantes están desaparecidos desde el 26 de septiembre a manos de policías municipales de Iguala y narcotraficantes aliados.

“Tangamandapio” es la ciudad de Jaimito el cartero, existe y está localizada en la parte suroeste de México y significa “tronco podrido que se mantiene en pie” como para recordarnos lo que puede ser hoy el estado mexicano.

“Fue sin querer queriendo”, dijo el presidente Mujica del Uruguay al mencionar que México era una especie de Estado fallido, por la desaparición de los jóvenes. “Se me chispotió”, expresó el presidente Peña Nieto al escuchar la respuesta de los familiares de los estudiantes desaparecidos cuando les dijo: ¿Y porque no les reclaman a los narcotraficantes? Y la respuesta fue: “Díganos que no hay Estado y nosotros arreglamos esto”.

A Angélica Rivera, la esposa del presidente se le oyó decir: "Vámonos, tesoro, no te juntes con esa chusma”, cuando se hizo público que posee una casa valorada en millones de dólares. Esto ocurrió dos días después de que el gobierno cancelara de manera abrupta un proyecto de US$3,700 millones que había sido otorgado a un consorcio con lazos a la empresa que posee la escritura de la casa de la primera dama.

¿Insinúa que soy viejo? Las demandas de hoy son las mismas de Tlatelolco-1968 y Chiapas-1994: democracia, libertad, tierra, salud, pan, justicia y educación.

De EE.UU. entran las armas legales e ilegales, dos mil millones de dólares asciende la ayuda oficial a México; todo se ha invertido en seguridad. Los consumidores de drogas están al otro lado de la frontera, al igual que los fabricantes de armas, y es de suponer que el imperio construyó poco a poco la justificación perfecta para expandir su eterno interés geopolítico sobre los aztecas: para los gringos la droga es asunto de seguridad, no de Salud Pública.

“Su escudo es un corazón”: los mexicanos, los mismos que hasta hace poco apedreaban la sede de la Embajada de España el día de la independencia, pueblo de fe inigualable, lugar escogido por Dios para vestir a su madre de moreno, para que hoy seas un pueblo más guadalupano que católico y lograrás con tu tozudez que un indígena fuese aceptado como santo, aunque para vos Juan Diego Cuauhtlatoatzin, siempre lo fue.

México, patria de genios, que desde siempre han sido capaces de hacernos cantar, llorar y reír a la vez con una misma canción, estamos seguros que un día no será sorpresa que ganés esta batalla contra el crimen y la corrupción; entonces escucharemos jubilosos: ¡No contaban con mi astucia! Te seguiremos los buenos, porque de tu éxito depende también nuestro futuro.