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Hay mucha alegría en cuanto este tema. Pero es necesario analizarla en función de asociarla con la política implementada desde hace más de 50 años hacia la isla y las estrategias continuas, bien estructuradas y ligadas a la plataforma conocida como Ley Helms-Burton de 1996 y las elaboradas hace 10 y 8 años por el gobierno norteamericano en función del derrocamiento del gobierno cubano.

Quien conoce cómo se formula e implementa la política exterior norteamericana, y cómo han sido las relaciones entre Cuba y los EE.UU. a partir de la revolución cubana, en ningún momento puede uno imaginarse una ruptura total con esa política y esa estrategia, aun cuando los norteamericanos o los mismos cubanos por euforia la califiquen de fracasada.

Al releer el discurso del miércoles 17 de diciembre de Obama, se encuentran muchas y enormes coincidencias con las estrategias elaboradas en la administración de G.W. Bush para ir más allá de lo alcanzado, con la única diferencia que los niveles y las oportunidades de desestabilización se amplían más que nunca con las medidas de mejoramiento anunciadas.

En mayo de 2004, el Departamento de Estado elaboró un documento de 450 páginas en 6 capítulos, en donde se detalla los planes de destrucción de la revolución cubana según la creación de la comisión para asistir a una Cuba libre.

El primer capítulo de este documento, titulado "Aceleración de la Transición en Cuba", orienta a promover el cambio de régimen. Para este fin, seis tareas incuestionables e interrelacionadas debían ser cumplidas: 1) fortalecimiento de la oposición, mediante el financiamiento, entrenamiento y los fondos para sus agentes colaboradores. 2) Impedir la continuidad de la dirección cubana dictatorial. 3) Intensificar el bloque para reducir las entradas de divisas. 4) Implementar nuevos métodos para las transmisiones radiales y televisivas. 5) Organizar una amplia campaña de desinformación. 6) Fomentar el aislamiento internacional. "La piedra angular es fortalecer las políticas de apoyo proactivo a los grupos que respaldamos dentro de Cuba", resumía el documento. 59 millones de dólares debían emplearse a partir del 2004 al 2006.

Ya en el 2006 en el nuevo documento que refuerza al del 2004, se asignan 80 millones de dólares al Fondo Cubano para un Futuro Democrático, donde 31 millones sirvieron para apoyar la “sociedad civil” (quinta columna), 10 millones para becas y cursos en el exterior en materia de liderazgo, gobernabilidad, ciencias administrativas y económicas, 24 millones para propaganda a través de internet y 15 millones para apoyo a los esfuerzos internacionales de otros en contra de Cuba. A su vez, se recomendaba 20 millones adicionales anualmente y la intensificación del bloqueo económico, que asfixie al régimen.

En el artículo elaborado por Cynthia J. Arnson, directora del programa latinoamericano del Centro Internacional Woodrow Wilson de junio de 2011 y titulado la “Política N.A en el Hemisferio Occidental”, presenta varios elementos que influyen a tomar un rumbo diferente en sus relaciones con el continente. Unos son comprensibles por el grado de desarrollo político y económico de los países que lo integran, otros serán muy debatibles por el acercamiento con países como China, Rusia e Irán. Sobre todo, con países como Venezuela, Nicaragua y Cuba, los cuales estarán bajo la agenda bipartidista de la política norteamericana.

Apertura de embajadas entre Cuba y EE.UU., e intercambio de oficiales por agentes es apenas algo inicial, no los temas sustanciales. El discurso de Obama por “mejorar las relaciones con el pueblo de Cuba”, no es más que promover y facilitar con mayor rapidez la apertura tanto deseada y trabajada con la inversión de los millones ya mencionados para acelerar el cambio de régimen.