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Un amigo decía que la movida del presidente Barack Obama para restablecer relaciones diplomáticas con Cuba, es inmoral. Él aduce que “los Castro son dictadores y no se les puede dar oxígeno ahora que Rusia y Venezuela están mal y no los alimentan más”.

Pero aquí hay más que la astucia del comandante Castro o la disposición del presidente Obama para acercarse a Cuba.

La medida de Obama es valiente (desafía al hostil establishment republicano) al ir en contra de una maquinaria legislativa poderosa y anti-castrista. Además, es sensata, al desmontar el embargo, que nunca produjo ningún cambio positivo en Cuba. Es humanitaria, porque propicia encuentros entre exiliados y el bienestar de los isleños. Y estratégicamente más inteligente, si lo que se busca es que ahí haya cambios democráticos; y que a Washington le vean con mejores ojos.

Es cierto que en Cuba las libertades para el que no comulga con el régimen están restringidas. El Estado, la Constitución y todo el aparato político, económico y de seguridad están hechos para someter o reprimir al opositor.

Es cierto que Cuba ha sido vocera y promotora de movimientos revolucionarios en Latinoamérica, muy contrarios a los intereses democráticos y del respeto a la ley.

Los que defienden a Castro, creen que ese es el camino soberano que escogieron los cubanos. ¡Falso! ¿Existe un censo creíble del número de opositores y revolucionarios?

¿Por qué tantos huyen de ese paraíso hacia Estados Unidos y no a Venezuela?, ¿por qué si el sistema es tan justo, es un país subdesarrollado y de espías?

Si están tan seguros de que el pueblo los ama, ¿por qué no hacen elecciones libres incluyendo candidatos opositores?

La diplomacia Obama dio el primer paso para desmontar el embargo norteamericano y promover “relaciones normales” con Cuba. Los Castro han tomado algunas medidas en la dirección apropiada (¡No todas las que quisiéramos!). Pero sí aquellas que nos dicen que quieren enmendarse (¿O sobrevivir con astucia?).

Seguirlos aislando sería torpe. No darles la mano, es poco inteligente; y mantenerlos como enemigos es justificar que la “Revolución” es un fracaso por la tozudez estadounidense.

Los hermanos Castro podrán ser antidemocráticos. Pero no les falta inteligencia ni astucia.

¿Uno debe juntarse o tratar con los malos?, ¿pero quién tiene el termómetro político moral, sin ser Dios?

En política uno habla y discute con todos, sin importar la calidad moral de los interlocutores. Esas son las reglas del juego. No es un negocio de santos o ángeles. Es un asunto de ambiciosos e idealistas, por igual.

Tampoco se debe patear al más peligroso. Eso es cretino. Lo importante es revertir los yerros. ¿Por qué los medios utilizados deben ser torpes? Darle la mano al enemigo, ennoblece los medios. La moralidad acá radica en redimir a los muchos con inteligencia. Lograr buenos resultados para todos, aunque haya conflictos de opinión, conduce a la paz.

En todo caso, si al buscar la justicia todos se matan, es necesario revisar los medios. Estos deben ser inteligentes y producir cordialidad, cohesión social.

Por otro lado, si Washington mantiene relaciones cordiales con regímenes cuestionados como China o Arabia Saudí, ¿por qué no hacerlo con un vecino que al entrar a la madurez ha decaído en sus ímpetus y ya luce más moderado?

Estratégicamente está demostrado que es más fácil que los ciudadanos empujen las reformas democráticas —desde adentro con buena información, y motivados por ambientes empresariales, aunque fueren pequeños—, que por presión o boicots.

El emprendedurismo y la suficiente diseminación de información global educan a la gente a propiciar alternativas mejores para los asuntos públicos.

Habiéndose perjudicado a los ciudadanos cubanos, es evidente que revolucionarios y opositores encuentren causa común en el nacionalismo.

La movida tiene tres ejes: 1) buena vecindad (¡con algo de sabor rooseveltiano!); 2) diplomacia eficaz, y; 3) estímulo democrático.

El querer revertir el embargo, ha requerido mucha humildad y valentía.

Lo malo: a toda política sensata hay una reacción igual y contraria. Es lógico que se generen controversias.

Lo bueno: ya se dio un primer paso extraordinario.

Lo probable: los controles republicanos en el Congreso podrían estancar todo por algún tiempo al exigir mayores reformas democráticas. Cuba podría dar un paso atrás.

Y sabiendo que Obama va de salida, ¿qué más da?

Cabe reflexionar, después de haber tenido posiciones duras, extremas, improductivas. Este es un chance para conseguir lo que la fuerza no logró. Es una oportunidad solo para el bienestar de los cubanos y la democracia en Cuba.