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La historia nacional y personal está determinada por acontecimientos que, en medio de lo cotidiano que predomina, definen el rumbo por venir. Son momentos de escisión que modifican sustancialmente el presente y permiten un futuro distinto, para bien o para mal, una realidad diferente que se proyecta con sus consecuencias y desafíos, que no siempre es posible percibir en toda su dimensión por la proximidad de los hechos. Puede ser una sombra inmensa y oscura, o un sendero luminoso y esperanzador como confiamos que sea.

No sé cuál deberá ser el momento que modifique la historia contemporánea del país por el ansiado Gran Canal Interoceánico. No creo que fue el 13 de junio de 2013, cuando la Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó la Ley Marco de Concesión, ni la fecha cuando el Presidente de la República firmó el acuerdo, porque, si repasamos la historia, acontecimientos similares han ocurrido en la segunda mitad del siglo XIX. ¿Podrá ser el 22 de diciembre cuando se iniciaron en dos actos oficiales (Rivas y Managua) las obras? Puede ser, aunque reconocemos que antes también se iniciaron obras básicas, cuando se pensaba que el canal entraría por San Juan del Norte y cruzara el río San Juan. Aún están los vestigios de las corroídas estructuras metálicas para dragar lo que sería el anhelado paso. Quizás el día sea, dentro de unos años, cuando el primer barco cruce el canal, suceso que nunca ha ocurrido, porque con la Ruta del Tránsito, el tramo de Rivas debía hacerse por tierra. Cuando ese buque atraviese de un extremo a otro, la historia habrá cambiado y podrá decirse del antes y el después, habrá sido un día, que, a partir de la acumulación de los cambios cuantitativos, mostrará el irreversible cambio cualitativo, según la ley de la dialéctica.

¿Por qué hay inconformes, por qué protestas? Quizás hay temor al riesgo, no hay acción humana carente de riesgo. También miedo a perder, lo normal es resistirse a perder, siempre alguien pierde o cree perder, aunque la mayoría se beneficie. Desconocimiento, predisposición o insuficiente información. No hay proyecto humano de semejante magnitud en el que todos coincidamos. ¿Cómo reducir las incomodidades y recelos? El camino efectivo es con los resultados. Reconocemos que mejores mecanismos de comunicación e información ayudan a reducir inquietudes, muchas legítimas (impacto ambiental y compra de propiedades sobre la ruta).

En la historia nacional, hay días o momentos que condicionan el futuro, son fácilmente recordables. En 1821 y 1838, la separación de España y la frustración de la Unión que nos llevó a ser una más de las fragmentadas naciones. En 1856 el desenlace de la Guerra Nacional permitió la existencia del país después de la amenaza filibustera que trajimos y que, desde una relativa unidad nacional y centroamericana, superamos.

En 1893 la Revolución Liberal, en 1912 la contrarrevolución conservadora, en 1934 el asesinato de Sandino, la instalación de Somoza y la Guardia Nacional, en 1979 la Revolución Sandinista y ahora, un nuevo día en la historia que puede tener un impacto tan trascendental como los acontecimientos anteriores: en 2014 o próximos años, según la acumulación que generará el cambio cualitativo, el suceso que visto hoy, en la proximidad de los hechos, no se visualiza suficiente, pero dentro de diez, cuando las pasiones, sesgos, desinformación y manipulación con diversos fines se confirmen o disipen, podremos valorar en su magnitud, al igual que las referencias históricas mencionadas, el impacto de lo que hacemos que sin dudas influirá, por la dimensión de la inversión, por las características de los inversores, por las condiciones nacionales, en la vida económica, política, social, cultural y medioambiental de la región.