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Las protestas y los tranques en carreteras, impidiendo el derecho a la libre movilización de otros ciudadanos, han sido, al fin de cuentas, el resultado de la poca información sobre el proyecto Gran Canal Interoceánico y de cómo este afectaría a las poblaciones locales. Como hemos dicho en otras ocasiones, la falta de información impide que los ciudadanos vean las oportunidades que puedan favorecerles y, también, propicia que otras personas, con segunda intención, manipulen a la gente desinformada.

Si lo que la Comisión del Gran Canal de Nicaragua empezó a hacer hace dos días, de presentar propuestas claras a los propietarios de tierras afectadas, lo hubiera hecho hace tres meses, a lo mejor se hubieran podido evitar algunas protestas y hechos lamentables, así como manipulaciones por parte de personas que tienen sus propios intereses, económicos o políticos. De hecho, en Rivas y Nueva Guinea, se comenta que hay personas que han salido a protestar por desconocimiento y temor, porque ninguna autoridad les había informado con claridad qué pasaría con sus tierras y propiedades.

Este fin de semana, el vocero de la Comisión del Gran Canal, Telémaco Talavera, visitó comunidades de Nueva Guinea para explicar a los campesinos que las partes afectadas de alguna propiedad serán pagadas a “precio justo”, que la negociación será directa con los dueños, que el propietario recibirá la indemnización aunque carezca de documentación legal (escritura), que el pago será inmediato y completo, y que no habrá confiscaciones. Líderes locales mostraron allí un pronunciamiento que habla de 25 mil habitantes, de 30 comunidades, cuyas tierras están en la ruta del canal.

Este diálogo, en el terreno, es necesario y nos parece bien que HKND, la concesionaria china de la obra, y el Gobierno abran esta conversación porque antes, a mediados de este año, los representantes del megaproyecto llegaron a zonas afectadas (San Miguelito, Ometepe y Nueva Guinea) solo a mostrar la dimensión y las expectativas macro de la obra, sin dar respuestas satisfactorias a las inquietudes de los habitantes que desde el inicio preguntaron qué pasaría con sus tierras.

Es probable que los directivos de HKND se hayan percatado del error que cometieron al manejar con secretismo los planes sobre el canal durante 2014, porque la noche del 22 de diciembre el presidente de la firma china, Wang Jing, ofreció disculpas a los periodistas que no fueron invitados a la inauguración de las obras en Rivas en la mañana de ese mismo día. En compensación Jing ofreció una conferencia de prensa el día 23, explicando mejor el asunto de la propiedad.

Como 2015 será un año clave para saber si las obras del canal arrancan bien y avanzan, esperamos que el diálogo con las comunidades se mantenga fluido y transparente para evitar protestas y conflictos innecesarios.