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¡Qué sencillo resultó para el ordeñador que en la madrugada salió a realizar su trabajo: colocó una pichinga a un lado y la otra al otro lado del aparejo, sobre la bestia de carga, para traerlas luego, ambas, llenas de leche! Cada pichinga ofrece la indispensable oposición a la otra, constituyendo el equilibrio de la carga, única manera de poderlas llevar a su destino deseado.

En el ámbito político, desde el siglo diecisiete, la filosofía liberal comenzó a expresar su teoría de los pesos y de los sobrepesos, como una forma de lograr la armonía social. Tal teoría ha demostrado su razón y válido fundamento, convirtiéndose en una fórmula infalible para el fortalecimiento del siempre permanente proceso democrático.

En cuanto al término de oposición, la encontramos en la diversidad de acciones que realizamos en el diario vivir: se oponen necesariamente los breques en el vehículo a la excesiva e imprudente velocidad; a la vez se opone el acelerador a la negligente falta de velocidad cuando el vehículo avanza con demasiada lentitud. Se opone a que el vehículo viaje a la deriva, el timón, que bien utilizado salva la vida y conduce a la nave a destino seguro.

Tanto los breques como el acelerador, el timón, los retrovisores que permiten ver hacia atrás, similar a ver los éxitos y los errores del pasado, todos ellos, son parte de un mismo vehículo. Se oponen al viento y a las correntadas los bien diseñados y correctamente construidos muros de contención.

Se opone siempre el bien a lo debidamente identificado y calificado como el mal.

En el actual momento político social, hemos visto y vivido una oposición salvadora en miembros del mismo signo como los elementos del mismo vehículo conductor de la sociedad: el Presidente Daniel Ortega hizo el debido uso de su autoridad enviando ante la Asamblea Nacional la iniciativa de reforma a la Ley 152, Ley de Identificación Ciudadana, para prorrogar la vigencia de la vida jurídica de cuantos tuvieran su cédula vencida al pasado 31 de diciembre, confiriendo validez al citado documento de identidad hasta el año dos mil dieciocho.

Así, el Presidente de Nicaragua hizo uso de una sabia oposición: se opuso a la determinación que había tomado la bancada parlamentaria del FSLN de la no prórroga de la vigencia de la cédula. La citada bancada, todos sabemos que es afín al Presidente, sin embargo, tenía una posición diferente.