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Nadie puede negar el precio incalculable, de la posición geográfica que tiene Cuba en relación a la lógica geopolítica. Los padres fundadores de la política exterior norteamericana siempre la entendieron. Por su ubicación debía ser un puesto de avanzada, que obstaculizara a los europeos llegar rápido al suelo estadounidense. A 90 millas de los EE.UU., Cuba les cubría su entrada al Golfo de México y la ruta a la Costa Este. En su inicio, la lógica era “comprarle la isla a los españoles”.

La explosión del acorazado Maine en puerto cubano, bajo la colonización española, sirvió de pretexto para la guerra del Pacífico a finales del siglo XIX y finalmente los españoles perdieron ese enclave colonial y los norteamericanos hasta hoy día ocupan una parte de la isla en Guantánamo, un enclave naval estratégico de avanzada.

A partir de ahí, Cuba perteneció al capital gringo, llegando a niveles de pobreza extrema, analfabetismo y prostitución con récords históricos. La casa y el balneario de los Corleones y otros mafiosos más. Eso era Cuba.

La lucha de Fidel al frente del Movimiento 26 de Julio, dignificó a tantos miles de compatriotas cubanos que a lo largo de su historia lucharon y entregaron sus vidas por la independencia y la soberanía nacional.

Tras la Revolución cubana y los fallidos intentos de Fidel de tener otro tipo de relaciones con los norteamericanos, finalmente llegaron los soviéticos, quienes a pesar de la heroica y exitosa lucha de Sandino en Nicaragua, por aquellos tiempos no creían mucho en la tesis del éxito de los Movimientos de Liberación Nacional. Pero en el rostro de Nikolai Serggevich Leonov, (un “diplomático” soviético, graduado en el MGIMO con especialidad en Latinoamérica y quien ya había conocido a los Castro y al Che mucho antes del triunfo de la Revolución del 59), la tesis se modificó.

Los soviéticos pensaron estratégicamente y entendieron la importancia geográfica de siempre de la isla. En la trama de la Crisis de los Misiles en Cuba, conocida como la Crisis del Caribe (1962), la URSS pudo preservar la supervivencia de la isla, sin llevarla a mayores sacrificios de vidas humanas que demandaban los halcones en la Casa Blanca.

Desde 1959 hasta 1991, el gobierno norteamericano intentó asesinar solamente a Fidel unas 500 veces, según el general de los servicios de la Seguridad del Estado cubano Fabián Escalante. La imposición de un embargo y bloqueo económico de aun consecuencias incalculables para la economía cubana y el aislamiento continental del gobierno cubano a través del desprestigio, la desinformación y la presión política fue apenas parte de la tónica de las intenciones norteamericanas hacia el mismo gobierno que persiste hoy día.

Con la resistencia del pueblo cubano, la dirección del partido y la ayuda soviética, los norteamericanos no ganaron.

Con el derrumbe de la URSS, los norteamericanos perdieron el tiempo. 20 años de relaciones complicadas entre la Cuba y la Federación de Rusia fueron desperdiciados por creer que en Cuba sucedería lo mismo como sucedió en el resto del campo socialista.

Finalmente el año pasado, Vladimir Putin llegó a su primera visita a Cuba con la condonación de US$31,500 millones de los 35 mil millones, que le adeudaba Cuba a la URSS, ahora solo deberá encargarse de los restantes US$3,500 millones, que serán invertidos en proyectos conjuntos de inversión en la isla.

Se dice, que las relaciones entre los EE.UU. y Cuba entraron en una nueva etapa, pero muchos se preguntan: ¿Por qué Obama siempre llega más tarde que Putin? Y eso es que no han visto patrullar a los rusos en sus nuevos submarinos estratégicos nucleares en las aguas del Caribe.