•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |

En el continente americano, dos naciones serán observadas de manera particular en 2015 por sus vecinos y por las potencias que influyen más en los negocios mundiales. Son Nicaragua y Cuba, la primera por iniciar la construcción de un Canal Interoceánico que podría competir con el de Panamá en 1919, si se realizara; y la segunda, por los cambios políticos y económicos que se suscitarían en la isla por efecto de la normalización de sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

Este es un año clave para que Nicaragua convenza al mundo, y a los inversionistas en especial, de que su histórico Gran Canal va en serio. Si bien hubo ya una inauguración oficial el 22 de diciembre último, que tuvo eco en los principales medios de comunicación de la región, serán las obras que pueda realizar el consorcio chino HKND durante 2015 las que indiquen si tiene futuro o no este megaproyecto de US$50,000 millones, que iniciaría con la construcción de dos puertos, uno en el Pacífico y otro en el Caribe.

Consideramos necesario que se despejen pronto algunas dudas sobre este Canal porque habrá empresas extranjeras que, por las expectativas, están conteniendo inversiones en zonas aledañas a la ruta acuática proyectada; o podrían estar considerando variaciones de futuras inversiones para vincularlas a negocios que ganarían ventajas si se hiciese la gran obra. En tanto más clara se vea la realización de esta, más concretas serían las propuestas de inversión para el país en general.

 

Nicaragua, mientras tanto, seguiría con su actividad exportadora, de café, carne, manufacturas de zona franca y otros productos, con la posibilidad de que estas ventas crezcan más que en 2014, cuando su incremento fue de 7.1%. Aun sin la inversión en el Canal, el pronóstico es que la economía del país crezca al menos 4% (PIB) en 2015, según la Cepal y otros organismos internacionales.

Cuba, donde la economía es muy poco productiva y depende del turismo latinoamericano y europeo, y de la ayuda petrolera de Venezuela, por su reencuentro con Estados Unidos tras 55 años de enemistad, puede tener un respiro económico este año y empezar a desarrollar un sector empresarial privado, de pequeños y medianos empresarios. Las dos grandes preguntas son: ¿derogará el Congreso de Estados Unidos la ley de embargo comercial contra Cuba? ¿Cambiará el Gobierno cubano su política interna, tolerando las opiniones disidentes y entrando en un proceso de apertura política?

 

Cuando el presidente cubano Raúl Castro anunció su acuerdo con Estados Unidos, el 17 de diciembre pasado, dijo una frase que dentro y fuera de Cuba hizo pensar que en la isla podría iniciar pronto un proceso de democratización: “Debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada, con nuestras diferencias”. Esta frase de Castro será, durante 2015, sometida a muchas pruebas.