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El 22 de diciembre pasado se dio inicio oficialmente a la construcción del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua, hecho que comienza a hacer realidad el sueño centenario presente en el imaginario nacional y que permitirá dar un salto de calidad en la prosperidad de Nicaragua y los nicaragüenses.

En cinco años, 2015-2019, de acuerdo a lo proyectado se construirá el Canal y comenzará a funcionar, en beneficio de Nicaragua y la humanidad.

Este hecho no es casual, junto a las necesidades objetivas del comercio y el transporte marítimo mundial, es el resultado de muchos intentos hechos en el siglo XIX y XX y que hoy se hacen realidad por decisión y gestión de Nicaragua, aprovechando los requerimientos mundiales y las posibilidades de inversión de esta monumental obra, que ya comenzó a hacerse realidad, sustentada en sólidos estudios y asegurando la protección social y medio ambiental correspondiente.

El país se ha venido preparando, comenzando por lo jurídico, a nivel constitucional y legal; la Ley 800 define al Gran Canal de Nicaragua como “patrimonio de la nación nicaragüense”, “de prioridad e interés supremo nacional” y crea el ente Rector: la “Autoridad de el Gran Canal Interoceánico de Nicaragua”. Con esta base se da la firma de la Concesión a la empresa HKND encargada de la obra, sus estudios, consecución de recursos, su construcción y operación; el avance sustantivo de los estudios que ha permitido determinar la ruta y la protección social y ambiental; se ha dado el involucramiento y la consulta a todos los sectores del país y a las comunidades, para informarles del alcance de las obras, sus beneficios y las responsabilidades, incluida la indemnización justa sobre las propiedades y bienes que objetivamente serán afectados en la zona del Canal.

Ya se han generado los primeros empleos tanto para los estudios como para las obras iniciales y seguirá creciendo en la medida en que avance la obra y comience a funcionar el Canal, todo lo cual proyecta la generación de 250 mil empleos.

Debemos seguir trabajando y preparándonos para obtener los beneficios proyectados en su construcción y operación, en el resto de las obras asociadas y en el impacto que tendrá en todos los órdenes de la vida.

De manera particular seguir trabajando aceleradamente en la capacitación y calificación de la mano de obra de los trabajadores, de obreros calificados, técnicos y profesionales, para preparar pertinentemente la fuerza de trabajo que demandará la construcción de la obra y su funcionamiento, que en la medida en que más contemos con ella, más serán los beneficios en empleo y en sustento laboral y profesional nacional del Canal.