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La matanza de periodistas en el semanario Charlie Hebdo y su desenlace, con siete muertos más, incluyendo los terroristas, ha revivido en Europa el horror del terrorismo islamista.

El Islam es la segunda religión más grande del mundo, con 1,600 millones de creyentes, solo superada por el cristianismo, que suma más de 2,000 millones de seguidores.

En Europa, como resultado de la combinación de colonialismo y emigración, la población musulmana ha pasado del 0.3% en 1950 al 6% en 2014, con 50 millones de personas. Para 2030, ascenderían a 60 millones, concentrados en diez países. Francia tiene 6 millones.

Este hecho indica que, en Europa, la mayoría cristiana tendrá, no solo que aceptar, sino también que aprender a respetar las creencias de una población que, a diferencia de la cristiana, no entiende de burlas ni chistes sobre la figura de Mahoma.

Todos los extremismos son malos, pero los extremismos religiosos suelen ser los peores. Los europeos se mataron entre sí dos siglos por motivos dizque religiosos. Casi la mitad de la población alemana pereció en las guerras de religión del siglo XVII.

Las agresiones armadas de la OTAN contra tres países musulmanes (Afganistán, Iraq y Libia) dispararon atentados terroristas y fanatismo islamista a cifras récord.

El Informe Anual sobre Terrorismo, del Departamento de Estado de EE.UU., señaló que, en 2013, los atentados terroristas aumentaron 43%. Según esa fuente, en 2002 hubo 198 atentados, 651 en 2004 y 8,500 en 2012. Para meditar.

 

az.sinveniracuento@gmail.com