Jorge Eduardo Arellano
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Hace unos tres meses, en mi periplo distribuyendo bicicletas y becas de excelencia académica a los estudiantes de la secundaria en el campo, y a los mejores estudiantes de primaria y secundaria del país, al finalizar los actos públicos, siempre estos se clausuraban con el Himno a la Alfabetización, obra de Carlos Mejía Godoy, consagrado este como el Himno a la Educación. Comentando este tema, en una ocasión un delegado departamental del Mined me hacía notar que ahora la educación nicaragüense tenía su himno y su día.

En efecto a partir del 2008, todos los once de enero son el Día Nacional de la Educación en Nicaragua. La fecha conmemora el día en que la población empobrecida del país logró zafarse de una de las cadenas que le ataban al poste neoliberal, como fue el modelo conocido como de Autonomía Escolar, vigente entre el año 1993 y el 2006.

El origen de este hecho extraordinario en la historia contemporánea de la educación nicaragüense, fue el triunfo del gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional con el comandante Daniel Ortega a la cabeza el 6 de noviembre de 2006, que en su oferta al electorado nicaragüense de ese año, prometió desprivatizar los servicios escolares y hospitalarios, que durante los dieseis años de la pesadilla neoliberal habían sido convertidos en vulgar mercancía.

El 11 de enero de 2007, no fue una fecha casual en el calendario cívico nicaragüense. A la vez que fue el día siguiente de la toma de posesión del nuevo gobierno, el lunes catorce de enero de ese año, tres días después, se iniciaba el período de las matrículas escolares en todo el país, proceso para el cual, si con varios días de anticipación no se anunciaba la buena nueva de la gratuidad de la educación, seguramente se seguiría cobrando en las escuelas por el derecho de matrícula en las escuelas públicas del país, tal cual se había cobrado, como una rutina perversa, en los 16 años anteriores, lo que habría significado enviar un mensaje equivocado a la población empobrecida que había votado por el FSLN.

Algunos críticos y críticas a las medidas tomadas el 11 de enero de 2007, han expresado que estuvo bien haber dejado sin efecto las disposiciones sobre los cobros en las escuelas públicas, pero que estuvo mal haber eliminado los llamados Consejos Directivos Escolares. Estas personas, por puro afán de desprestigiar al gobierno sandinista o por ignorancia, más por lo primero que por lo segundo, no toman en cuenta que la privatización de la educación en Nicaragua era un proceso integral, no se explicaba sin la existencia de los famosos Consejos Escolares. Eran su mecanismo de sustentación. No había necesidad de eliminarlos, ya que esa acción solo podía realizarla la Asamblea Nacional. Al sacar el dinero de la escuela, que era el cemento que unía a los directores de los centros educativos y a las directivas de los padres de familia, los consejos perdieron su razón de ser, y como por acto de magia, desaparecieron.

La primera conmemoración del 11 de enero e institucionalización del Día Nacional de la Educación en 2008, se realizó con un acto político-académico en el parqueo frente al edificio “J” del Ministerio de Educación, en el que participaron representantes del Mined, la Juventud Sandinista, la Federación de Estudiantes de Secundaria y la CGT-Anden. En ese acto, se develizó el mural por el derecho a la educación, uno de los siete murales construidos por la brigada David Alfaro Siqueiros de la Juventud Sandinista de Estelí, en los edificios de esa entidad estatal entre 2007 y 2009. En ese mural, sobresalen los textos del artículo constitucional sobre la gratuidad de la educación y el pensamiento de Katerina Tomasewski, que pregona: "el derecho a la educación, es la llave que abre la puerta a todos los demás derechos".

A partir del año 2008, cada 11 de enero es un día de fiesta del Ministerio de Educación, particularmente de sus delegaciones municipales, la FES y la CGT-Anden en todos los núcleos educativos, municipios y departamentos del país, con la realización de maratones con antorchas libertarias, actos masivos de la población en las plazas municipales y fiestas juveniles.

El Día Nacional de la Educación, junto a la Cruzada Nacional de Alfabetización, está sembrado en el corazón y la mente de la población empobrecida de nuestro país.