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Circula por Nicaragua, fugaz y desperdigadamente, una revista científica editada en México, de matriz alemana, éxito mundial. Aparece en 20 idiomas y en un centenar de países.

Hallarla es una lotería, pues hoy está, mañana no; pasado mañana, quizás. Una única revista, de las docenas que aparecen en español. Una, preciso es recalcar el número.

La Ciencia es, cada vez más, elemento esencial de la vida cotidiana de las sociedades. La Ciencia, y su versión práctica, la técnica, han venido marcando, vertiginosamente, la vida económica, comercial, industrial, social, informativa, del mundo.

Permanecer al margen del desarrollo científico es quedar fuera del desarrollo mundial. La proliferación de revistas científicas es expresión clara de la relevancia de la Ciencia para los países. Cuanto más desarrollados, mayor número de revistas se editan.

El atraso de nuestro país haría inútil el esfuerzo de traer revistas especializadas, tipo Scientific American o Nature. No así revistas de alta calidad divulgativa.

Tales revistas van dirigidas a públicos no especializados, pero curiosos. A niños y jóvenes, en muchos de los cuales despertará interés por la Ciencia y, del interés, la vocación por carreras científicas.

Nicaragua es un desierto científico. Un infinito erial, donde niños y jóvenes crecen sin nada que pueda despertar en ellos pasión por la Ciencia.

Vergüenza y pena debería dar, pero la única realidad es la indiferencia. Así seguiremos. Anclados en la oscurana.

¿Sabe usted, lector, qué es la partícula de Dios? Se lo contaremos.

az.sinveniracuento@gmail.com