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Eran las siete de la noche del viernes 21 de febrero de 1965, hace 50 años. 70 jóvenes maestros nos graduábamos de la Escuela Normal de Varones “Franklin D. Roosevelt”, de Jinotepe, Carazo.

Cinco años habíamos permanecido internos, limitados por aquellas benditas paredes y patios de nuestra escuela, alma máter, preparándonos en la ciencia y en el arte de enseñar; cinco años, conservando vivas nuestras becas con la luz y brillo de nuestras calificaciones.

Salíamos con nuestros pechos llenos de entusiasmo, de amor, de ilusiones, de compromisos, de promesas de entrega total a la educación en los diferentes confines de Nicaragua hacia donde volábamos como míticas aves, repitiendo en nuestras memorias nuestro Himno al Normalista: “¡Dad espacio, con alas al vuelo, las miradas tended al altar, sobre ellas irá nuestro anhelo, con el mágico signo de enseñar,...!”

Hacia el norte, al sur, al este, al centro, al oeste, hacia el pueblo, hacia la niñez, contra la ignorancia, en búsqueda del fortalecimiento de la sabiduría que tendríamos que compartir... ¡Hacia allí salimos: Evenor García, de Somoto, Gilberto Santos y Marco Antonio Solórzano, de Managua; Alí González, de Jinotega, Javier Cardoza, de La Trinidad, Silvio Mora y Julio López, de Jinotepe, Rodolfo Reynosa y Jonhy Tórrez, de Chontales, Julio Marín, de Masaya, Gregorio Alvarenga y Alberto Rivera, de San Rafael del Norte!

Dieciséis ya han sido llamados por la voz de los cielos hacia la eternidad ¡Descansan en paz! Espada muy bien afilada pedagógicamente, nos entregaron nuestros maestros: Fernando García, Ramiro Matus, Antonio Castillo Tamariz, Francisco Guzmán Pasos, Antonio Saravia, Joaquín Portocarrero, Salvador Ampié, los asesores de la Unesco: Francisco Cobarrubias, Ligdano Chávez, Francisco Terán. ¡Eran tiempos de gloria de las Escuelas Normales, de la nuestra y de la de Señoritas, “Salvadora de Somoza”, de San Marcos, Carazo.

A cincuenta años de esa separación, siempre activos y manteniendo nuestro inicial y permanente compromiso con la educación, dirigimos una mirada hacia el pasado, que ahora es mucho mayor que nuestro futuro. Debemos evaluarnos, preparar aún más nuestros corazones para recibir de la historia nuestros merecidos galardones.

¡Es justo celebrar nuestras Bodas Magisteriales, nuestro matrimonio con la educación, con la patria, con el honor!

Por tal razón, maestros normalistas del 65, egresados de la Escuela Normal “Franklin D. Roosevelt”, nos reuniremos a las diez de la mañana del domingo 22 de febrero, en el Centro Recreativo de “La Concha”, Masaya. Asistamos y démonos un abrazo en señal de que ¡Hemos Cumplido!