Jorge Eduardo Arellano
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Un grupo de jóvenes tomó la decisión de protestar por el extraordinario gasto que significa la gigantografía de la que aún continúa haciendo uso el presidente de “los pobres del mundo”, para promocionar el culto a su persona. Los jóvenes decidieron amarrarse al poste donde está uno de esos rótulos gigantes en la rotonda de Metrocentro, y denunciarían el costo de cada rótulo gigante de Ortega y lo que eso equivalía en gasto social. Fue el 30 de julio.

Los jóvenes convocaron a todos aquellos que se sintieran concernidos para acompañarlos en la singular protesta. Sin embargo, desde la mañana de ese día, los medios de comunicación oficialistas comenzaron a convocar a grupos de personas adultas y un contingente de jóvenes con actitud violenta y armados de sendos garrotes, piedras y los ya clásicos morteros, quienes según entrevistas en medios de comunicación de ese día, reclamaban la posesión territorial del lugar y afirmaban que impedirían, a cómo diera lugar, la llegada de los jóvenes que harían su protesta cívica y pacífica.

Todos los nicaragüenses pudimos ver en televisión al secretario político del FSLN en Managua, azuzando e instigando a la violencia, a la exclusión y la intolerancia a sus enardecidos correligionarios.

Los jóvenes que organizaban el evento trataron de comunicarse con cuantas personas pudieron, usando los medios electrónicos, telefónicos y boca a boca, para que no llegaran a ese sitio, pues habían decidido que para evitar actos de violencia, harían la protesta en la rotonda de la Centroamérica. La mayoría recibió la información, pero otros no la pudieron recibir a tiempo, entre ellos un grupo de jóvenes de Ciudad Sandino, quienes venían en un microbús conducido por el misionero católico Alberto Boschi, quien detuvo el microbús en la rotonda, justo en la acera que da hacia la Catedral. Cabe señalar que las personas que ya se encontraban en el lugar no tenían distinción del FSLN, sino banderas azul y blanco, lo que hizo creer a este grupo, como a otros jóvenes que también fueron vapuleados, de que eran de los ciudadanos que se habían unido a la protesta, lo cual constituía una verdadera trampa.

Al percatarse la turba que un grupo había caído en la trampa, se abalanzaron como jauría, llenos de odio y furia sobre el microbús, y todos pudimos apreciar por los canales de TV cómo los enardecidos Orteguistas lanzaban piedras y palos, y uno de ellos se fue encima de la Policía y con una inmensa piedra en mano rompió el vidrio trasero del microbús, razón por la que los policías lo detuvieron hasta doblegarlo. Los demás agresores se liaron a golpes con los jefes de Policía que estaban en el lugar, y era tanta la gente que se arremolinaba alrededor del microbús y de los policías, que éstos tuvieron que hacer uso imprudente de sus fusiles AK, disparando al aire para contener a la turba. Entre los gritos, empujones, golpes, patadas y disparos de la Policía, que fue la única que disparó, surgió un periodista quejándose amargamente de una lesión que tenía en la pierna.

A esa altura, el microbús de Alberto Boschi ya se había retirado con los jóvenes golpeados y con los vidrios del microbús rotos. Fue a poner la denuncia por agresión a la Policía.

Inicialmente se dijo que la lesión del periodista había sido de un tiro de AK, después se dijo que era de una pistola, y finalmente el médico que lo atendió en el Hospital Militar dijo que no era herida de bala. La Policía tardíamente expresó que eran esquirlas y no se dieron más declaraciones que arrojaran luces sobre los hechores. Siempre estuvo claro que los del microbús no fueron los causantes.

Desde el inicio del Gobierno de Daniel Ortega, sus acciones, así como las de su partido y gobierno, han estado dirigidas a los asuntos del poder y su control, al cambio de sistema político y a intentar reformas constitucionales que permitiera la reelección continúa, mientras lluvias, huracanes, incremento del petróleo internacional, carestía del costo de la vida y la baja de la producción, nos empujan cada vez más a mayores índices de pobreza. Cabe señalar también, que los programas “Cero” del gobierno, han sido verdaderos desastres, por insuficientes, por carentes de recursos, por actos de corrupción en su ejecución, y por ser excluyentes de otros pobres no Orteguistas; a esto sumamos la sub-ejecución presupuestaria, lo que patentiza la incapacidad de Ortega de gobernar y la inutilidad de sus funcionarios, quienes están por fidelidad y para la fidelidad, pero no para el servicio a los pobres de Nicaragua.

Ortega ha iniciado una persecución en contra de todos aquellos que exigen democracia y que piensan distinto. Ha criminalizado a las ONG, perseguido a mujeres, a periodistas independientes, chantajeado a dueños de medios de comunicación, interferido señales radiales, abierto causas judiciales contra medios de comunicación, ha atacado a agencias internacionales de cooperación, contra organismos no gubernamentales internacionales. Quiere dar escarmientos a todos los que exijan derechos constitucionales de la ciudadanía; por eso la acción contra el Movimiento Autónomo de Mujeres y contra Cinco, contra Carlos Fernando Chamorro, contra diecisiete ONG’s y movimientos sociales.

Por todo lo anterior, las protestas no se hicieron esperar. Así se dio la huelga de transporte y gigantescas manifestaciones ciudadanas, lo que hizo que el Orteguismo entrara en pánico, pues veían el peligro futuro de que la sociedad les repudiara, por lo que aceleraron todos los procedimientos del control total del Gobierno y de todas las instituciones del Estado, y ya en vísperas de elecciones decidieron, al costo que fuera, ejercer control absoluto del sistema electoral, pasando aún por encima de sus propios aliados pactistas y del propio Arnoldo Alemán.

El Consejo Supremo Electoral, al servicio total de Daniel Ortega, procedió a desencadenar las medidas de control, a saber: adelantar el tiempo de presentación de las candidaturas municipales, despojar a Eduardo Montealegre del partido ALN y ponerlo a su servicio, eliminar a dos partidos MRS y PC, pues ante el descontento creciente contra el PLC de Alemán y del Orteguismo, estos dos partidos, aunque pequeños, podrían ser los catalizadores del descontento; y eliminar bajo cualquier artificio descarado la observación nacional e internacional. Todo lo anterior para montar un fraude electoral que les permitiera el control de un número mayor de Alcaldías.

No hay pudor ni escrúpulos. Ni la Iglesia ha escapado de las amenazas. Es en esta lógica represiva que deciden dar un escarmiento a un extranjero-nacionalizado para mandar un mensaje a todas aquellas personas que se han nacionalizado y que ante la tendencia dictatorial han reaccionado como la gran mayoría del pueblo.

Alberto Boschi no es culpable de nada, es inocente. Se usa al Poder Judicial como instrumento de represión, y lo han condenado injustamente, lo que LO CONVIERTE EN EL PRIMER PRESO POLÍTICO del gobierno de Ortega.

Daniel Ortega, quien por demencia o extrema codicia se ha convertido de ateo en converso, de revolucionario y proletario en nuevo rico y oligarca, se le olvidó la frase de Ricardo Morales Avilés: “NO HAY MEJOR INVENTO PARA DERRIBAR GOBIERNOS QUE LA REPRESIÓN”.

Todos debemos expresar nuestro repudio ante este atropello a los derechos humanos, condenar la instrumentalización del Poder Judicial como instrumento de represión del nuevo régimen dictatorial, e igualmente expresar nuestra solidaridad con Alberto.