• Managua, Nicaragua |
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Los empresarios nicaragüenses, que demandan la reducción de la tarifa de energía conforme ha bajado el precio del petróleo, temen perder competitividad frente a otros países de Centroamérica que ya estarían considerando esa rebaja, tal es el caso de El Salvador.

El petróleo cerró a US$48.69 el viernes y este domingo las distribuidoras de combustibles de Managua bajaron los precios de la gasolina súper a C$24.09 y del diésel a poco mas de C$20.00, lo que ya debería tener un efecto reductor en los costos del transporte de carga y del servicio de taxis, que a la vez beneficie a los ciudadanos al adquirir alimentos y otros productos básicos.

En el caso de la energía, cuyo precio promedio en Nicaragua es de US$0.22 por kilovatio, la decisión de si la bajan o no parece mas difícil, según han dicho autoridades gubernamentales, por la incertidumbre en el negocio petrolero mundial donde los precios pueden alzarse en cualquier momento y porque está de por medio una deuda del Estado, que de manera extraoficial ha sido calculada en US$200 millones, originada en el subsidio para más de 800 mil usuarios que consumen menos de 150 kilovatios.

El precio del petróleo ha bajado casi 40% en los últimos siete meses, y aunque la organización de países productores de crudo (OPEP) se niega a bajar la producción para estimular la recuperación del valor en el mercado, es probable que en el transcurso de este año se pongan de acuerdo para subirlo a 70 u 80 dólares. Pero esto también es impredecible, ya que solo Estados Unidos producirá este año 700 mil barriles más por día que en 2014, dado que en el negocio petrolero hay una guerra de precios en la que algunos países empiezan a perder dinero y, aun así, podrían continuar en la disputa por mantener el control de plazas.

En Nicaragua el principal problema de la energía es su dependencia del petróleo, porque casi la mitad es producida con derivados del crudo. Por tanto, este país tiene que enfocarse en algo más estratégico que es elevar la producción de energía limpia, de fuentes renovables, como la hídrica y la eólica, para que las tarifas bajen de forma sostenida. Así, la competitividad del país será garantizada a largo plazo, sin temor a que la alteren los vaivenes del mercado petrolero internacional. Esa es la energía más barata que debe buscar Nicaragua, la producida con sus propios recursos naturales.