Francisco Javier Bautista Lara
  • Managua, Nicaragua |
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El poeta y sacerdote Ernesto Cardenal Martínez (Granada, 20 de enero de 1925) llegó a los noventa años, lo que debe ser motivo de fiesta y gratitud, por la larga vida de este nicaragüense, hombre huraño y terco, de cotona blanca y azulón, de pelo largo blanco, que ha estado, durante los últimos años, entre los candidatos al Premio Nobel de Literatura.

Es extraordinario cumplir nueve décadas; en Nicaragua la esperanza de vida es 74 años, superada en Centroamérica por Costa Rica (79-80) con nivel de desarrollo humano mayor. Entre los países del mundo, la esperanza de vida más alta es de 83 años, en Luxemburgo, Suiza y Japón. Pocas naciones tienen esperanza de vida igual o mayor a 80 años: Islandia, Finlandia, Suecia, Noruega, Irlanda, Canadá, Grecia, España, Alemania, Malta, Israel, Australia y Nueva Zelanda.

He conocido pocas personas que han cumplido noventa años. Mi abuela paterna, María Díaz Meza (Chinandega, 1900- Boston, 2007), recorrió lúcida el siglo XX hasta que la carga de los años, durante el último quinquenio agotó su cuerpo y borró su memoria; mujer activa, contenta, con una manera particular --diríamos despreocupada-- de ver las cosas.

El apreciado José Cuadra Vega, Josecito (Granada, 1914-2012), vecino de la colonia Centroamérica nació hace un siglo, vivió 97 años, en los últimos tres sufrió dificultades para desplazarse a pesar de su lúcida picardía; “poeta del humor y del amor” escribimos en el Hilo Azul (2014). César Guerra Lupone (1917-2014) alcanzó 97 años de edad, hijo de Mariano Guerra, hermano de padre del filántropo Zacarías Guerra (1859-1914), sobre cuya vida posible escribimos la novela ‘Manantial’ en el contexto social, político, cultural e histórico de fines del siglo XIX y principios del XX. A don César lo conocí cuatro décadas atrás, era padre de Hugo, compañero del Pedagógico. Emilio Álvarez Montalván (Managua, 1917-2014) alcanzó 97 años, reconocido conservador opositor a Somoza, oftalmólogo, intelectual e historiador, padre del compañero de colegio, su hijo menor, Rodrigo Álvarez. Lo invité, como director de la Academia de Policía, a impartir conferencias sobre historia nacional, reflexiones interesantes interrumpidas cuando aceptó ser, por el gobierno liberal de Alemán, canciller de la República.

María del Tránsito Parajón (Jinotega, nov. 1917) cumplirá 98 años, profesora de mecanografía --cuando era un aprendizaje necesario-- del sesenta, setenta y ochenta en el Pedagógico de Managua. Exigente con la redacción y ortografía, con el cuidado estético y técnico de la escritura. Desde su casa en Nindirí, todavía hace unos años cocinaba nacatamales. Jerónimo Álvarez Rodríguez (Masatepe, 1917) llegará en febrero a 98 años, hombre sencillo, elocuente, lector, periodista, poeta, fundador, junto a Reynaldo Tefel, Ernesto Cardenal, Arturo Cruz y otros, de la UNAP (1950) de corta duración; trajeron, en el centenario de la Batalla de San Jacinto, piedras de la hacienda y las colocaron en la esquina noroeste de Catedral, aún se conservan; varias veces preso por antisomocista. Hno. Agustín Díaz, Benito (Burgos, 1924), religioso de los Hermanos Cristianos de La Salle, cumplirá en mayo 91 años. Nicaragüense por decisión, llegó al país a los veinte, exdirector del Pedagógico de Managua, en donde lo conocí; también dirigió el Colegio La Salle de León, historiador, consejero, maestro y religioso comprometido.

Fernando Silva Espinoza (Granada, 1927), médico y escritor, autor de ‘El Comandante’ y ‘De tierra y agua’, uno de los primeros autores nacionales que leí en la escuela, llegará en febrero a 88 años. Y Guillermo Rothschuh Tablada (Juigalpa, 1926), maestro ejemplar y poeta, en mayo cumplirá 89 años, próximos a alcanzar con lucidez la cima de los noventa a la que honrosamente llegó Ernesto Cardenal. ¡Paz y salud!

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