•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

La navidad pasada estuve por última vez con mi amigo César Izquierdo. Hasta su lecho de enfermo le llevé una canasta de frutas y vino para que celebrara con su familia; pese a su quebranto, él me regaló un cuadro pintado en su cama donde dejó su huella indeleble en el arte visual. César nació el 18 de abril de 1937 en Santa Cruz de Quiché. Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de Guatemala. Luego en la Escuela de Bellas Artes de Nicaragua, en donde guardó una profunda relación durante más de 20 años.

César es considerado uno de los artistas plásticos más exitosos de América Latina. Es un hombre que por dentro lleva un paisaje hermoso. Lo conocí de oídas en 1965 en Managua, pero ya en 1963, junto con Alejandro Aróstegui y Amaru Barahona, había firmado el famoso Manifiesto Praxis. Fue cuando la pintura levantó paletas y pinceles reclamando justicia en mi patria. Cuando los pintores de Praxis se insurreccionaron. Cuando muchos creímos que Dios se negaba escucharnos.

Nos reencontramos en el Palacio Nacional de la Cultura de Guatemala. Pedíamos ayuda para enfermitos de “lisosomales”. ¿Pues, qué acaso huyeron mecenas y filántropos? César es dueño de nada y dueño de todo. Él fusiona la pintura con la música y los poemas, o sea, enriquece tres mundos. Sé que durante años tenía andarín de indio, tenía paso largo, y lo miran como héroe de bronce que golpea la injusticia, y lanza las peores maldiciones a quienes cometen desaciertos premeditados.

En su casa solariega hay yerba salvaje, naranjos floridos, aguacates verdes y flores de luces que se levantan. Dominándolo todo, una estatua del Cristo Negro forjado en hierro y metal por el artista nicaragüense Noel Flores. Entrando huele a pintura de lienzo y arco iris invernal. Su casa es como un mar de la vida con tesoros sencillos y también complejos. Guindados Diego Rivera, Frida Kahlo, Guayasamín, Arnoldo Guillén, Alejandro Aróstegui, Pérez de la Rocha, Van-Gogh y Picasso. Poemas enmarcados de Neruda, Vallejo, Darío y Hemingway. Hasta el lavadero de la “nana” saturado de dibujos y pinturas… “Es como un tributo a ella”, ríe, y nos abrazamos con energía.

Izquierdo afrontaba quebranto de salud luego de un derrame cerebral. A pesar de eso, no dejaba de ser un ser muy creativo. Realmente Guatemala y el mundo del arte lamentan la muerte de uno de los genios de pintura en el país de eterna primavera.

A mí me causa un dolor profundo saber que César nos dejó. Y, eso es así, la vida nos deja. Nadie se salva de esta. A César le bailaban esqueletos en pareja tocando un violín con el vals ‘El Lago de los Cisnes’.

* Periodista