Jorge Eduardo Arellano
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El verbo nicto-nictare significa hacer guiños o señas con los ojos, parpadear, mostrar con cualquier señal que se ha percatado uno de cualquier cosa que brilla o se mueve. De este verbo procede el compuesto conniveo-connivere-connixi, que significa cerrar los ojos, guiñar los ojos, hacer la vista gorda, descuidarse, dormirse. Altero oculo connivere significa guiñar un ojo. In aliqua re connivere: ser indulgente en algo.

La connivencia es la colaboración más valiosa con que puede contar todo aquel que quiera transgredir la ley o modificar la legalidad. Guiñar el ojo, hacer la vista gorda, cerrar los ojos o eclipsarse, son señales todas ellas en favor del que delinque.

Son variaciones de un mismo tema. Unas de no beligerancia, otras de complicidad discreta, que no pueda nunca materializarse en acusación formal.

Estas actitudes son propias de quien piensa que el delito no le afecta, y por tanto decide no intervenir. Es una actitud ya muy generalizada en la Policía y otras instituciones como el Ministerio Público, que tienen responsabilidades de perseguir por defecto la criminalidad en nuestra nación.

La reacción más frecuente ante una agresión sufrida por un desconocido es pasar de largo, no complicarse la vida. Con esto los delincuentes pueden cometer sus fechorías a plena luz del día y ante la mirada distraída de multitudes, que como dice el refrán, es como si aprobasen lo que ven.

Cuando la connivencia es con quienes van minando nuestros derechos civiles, puede tener hasta un aura de tolerancia, puede venderse incluso como una gran virtud democrática. Tolerancia con grupos cada vez más intolerantes.

Pero como el ejercicio de la connivencia-tolerancia se va haciendo gradualmente, se llega al fin a aceptar como algo natural que los miembros de un partido político FSLN quebranten la Constitución de la República, que se expresa en:
T No permitir a la mayoría --70% de la población de la nación-- que exprese su libertad de Conciencia y de pensamiento Art. 29 Cn.

T Destruir y quemar los equipos técnicos, vehículos, antenas, edificios, etc. a los medios de difusión radio, televisión y prensa escrita no oficialista, para coartar se exprese libremente el pensamiento en público al que tiene derecho toda la sociedad en correspondencia con el Art. 30 Cn.

T Impedir de cualquier manera, golpeando, agrediendo la integridad física y la vida de los nicaragüenses que se quieren manifestar para pedir el simple derecho de saber el verdadero ganador de las pasadas elecciones municipales, con lo que se conculca el derecho establecido por nuestra ley fundamental en su Art. 31 Cn.

De igual manera se quebranta la Carta Magna en su Art. 33, porque por los actos de los simpatizantes sandinistas la población de Nicaragua ha estado sometida a detención arbitraria, con la connivencia de la Policía y el beneplácito del gobierno que dice ser de todos los nicaragüenses.

Ya que la Policía permite que los danielistas se tomen las calles con mochila cargada de piedras, con tubos lanza bombas, con danielitos para destruir las llantas de los vehículos, con bates para golpear y quebrar los vidrios y espejos de vehículos de los nicaragüenses que están osando pedir un recuento imparcial de los votos. Ya que los danielistas, descaradamente pretenden robarse las elecciones de la mayor parte de municipios del país.

De tal manera que la Policía (en connivencia) se hace de la vista gorda. Y acepta que todos los días de la semana los militantes danielistas con o sin los pasamontañas, agredan y destruyan el patrimonio, la integridad física y la vida de los nicaragüenses, y lo vean y expresen como es algo natural en estas condiciones. Y además permitan que los adversarios políticos puedan ser coaccionados, amenazados y cuando convenga, asesinados. Y se les dan nombres decentes a estas cosas. Y ya ni siquiera se mira para otra parte. Se miran de frente y se comprenden. Se ejerce con ellas la virtud de la tolerancia, de la convivencia con los que “piensan” de forma distinta, la transigencia con sus pequeñas transgresiones.

Y por fin, la clave. Perseguir a los terroristas (danielistas), pararles los pies, detenerles, es poner en peligro la paz. Es un acto de irresponsabilidad. Es demostrar que no se quiere la paz, que se busca tan sólo la confrontación. Eso han confesado, su connivencia con el terrorismo (danielismo). Esto es evidente, pero aún no la han confesado.

Los que realmente tienen el poder, expresan de forma pública, sólo están empezando. Aún nos falta oír muchas más cosas sobre la paz que quieren vendernos. Y nosotros, como si no entendiéramos de qué va la película, que a cuánto la libra.