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Se han agudizado los conflictos en el mundo. Y no parecen tener las posibilidades de cesar, al menos en el corto plazo.
La diplomacia está acosada. Los generales quieren tomar las riendas de todos los eventos.

Veamos algunos sucesos relevantes: 1) La crisis en Ucrania está agravándose porque soldados rusos están bombardeando zonas más extensas de ese país (¿Ahí intervendrá OTAN o Rusia hará de las suyas?) Esperemos que Merkel y Hollande logren algo después de visitar la región. 2) Las acciones del Estado Islámico a diario estremecen por lo horrendo y sangriento, no solo contra musulmanes, sino contra franceses, británicos y japoneses, hasta inflamar a Jordania por la muerte grotesca de su piloto derribado. ¿Podrán luchar contra tantos enemigos crecientes? 3) El conflicto sirio no parece encontrar salida. Ya es un holocausto desbordado al que la humanidad se está acostumbrando con resignación y desconsuelo (¿Cuántos civiles más seguirán muriendo o emigrando, desamparados, a países vecinos?).

4) Las acciones de Boko Haram en Nigeria, aunque por el momento solo incidan mayormente en ese país, desbordarán fronteras en el corto plazo. Sus efectos podrían  desestabilizar al África central. 5) El ébola, aunque haya tenido un descenso en algunos países, en Guinea y Sierra Leona, recién tuvo repuntes alarmantes. 6) Las negociaciones de Occidente con Irán sobre el uso no-bélico de la energía nuclear que se le exige al régimen persa para que no sea una amenaza contra Israel, más bien ha distanciado a Washington de Jerusalén. Aunque poco le importa a los judíos, que se sienten sobre seguros con su diplomacia pos-bélica e incursiones militares rápidas a territorios árabes vecinos. Mientras en Washington, los congresistas republicanos ven esto como un error lamentable para el liderazgo de EE.UU.

En declaraciones recientes, el posible candidato republicano Jeb Bush, afirmaba que la situación de hoy en el Oriente Medio, se debe al poco involucramiento del liderazgo estadounidense en la región.

Estas declaraciones presagian un giro radical. Se pasaría de una  diplomacia de alianzas y embargos combinados con acciones militares controladas, a la de intervenciones armadas.

En el plano del enfrentamiento con los grupos terroristas articulados, Europa está del lado de Washington. Pero al enfrentar a China, Bruselas se muestra prudente y cauteloso.  Más bien son las potencias asiáticas ―Japón, Corea del Sur e India— las que estarían del lado occidental, mientras este no decaiga.


Y aunque Rusia está atravesando una crisis terrible por las sanciones económicas de Occidente contra el régimen de Putin, a Moscú le interesaría más que Washington se desgastara sola en sus guerras de intervención contra otros Estados. ¿O que China le haga el favor de desplazarla económicamente para que la agenda internacional comience a sentir los dictados de Beijing?

Si el centro de gravedad político se ha desplazado hacia el Oriente, China no ha hecho muchos aliados; aunque en Sur América se le respeta.

Rusia continúa siendo rechazada por los países europeos. Y las acciones militares de Putin han puesto a los rusos en un agotador ostracismo político y comercial. Moscú solo puede encontrar simpatías y consuelo en algunas de sus repúblicas vecinas. ¡Tan alejadas de todas partes!

Japón e India siguen siendo prudentes. Y aunque Nueva Delhi le tienda su mano a Occidente, siente recelos al ver que tropas estadounidenses están en Paquistán.

Para suerte de Estados Unidos, Canadá nunca llegó a ser una potencia global. Se quedó como un aliado humanitario grandote que se entiende con anglos y francos, pero que luego del acto terrorista de Ottawa, se alineara más con su vecino.

Europa parece haber renunciado a las armas, luego de muchos siglos de vergüenza y traumas por conquistas, pestes, guerras mundiales, campos de concentración, colonialismos e imperios que crecieron y menguaron a la par de grandes invenciones,  descubrimientos, y un desarrollo cultural y científico impresionante y paradigmático.

Al final, ¿Europa será como el museo de la casa planetaria, donde las armas nucleares serán exhibidas como arcabuces y  ballestas?

Distamos a 101y 76 años de las pasadas guerras mundiales.  Pero, ¿Seguiremos ese patrón bélico o negociaremos la paz para ver las guerras como a gigantes dinosaurios en los salones más relucientes de la historia?

¿Cómo será el mundo cuando Brasil, China, India, las Coreas o ―tal vez Australia― irrumpan para configurar a su manera un milenio que heredó conflictos, crisis económicas, hambrunas, epidemias, una atmósfera con menor ozono, y revoluciones?

El optimismo y la esperanza deben prevalecer para que no llegue nunca el tiempo de los generales.