Jorge Eduardo Arellano
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Cuánta gente votó en Managua por el candidato del FSLN, Alexis Argüello, se preguntó en este diario un hermano sandinista que se ha o lo han distanciado de su familia rojinegra, y nos relataba que en el año 2000 Herty ganó la Alcaldía de Managua con 135 mil votos, y en 2004 Nicho obtuvo 145 mil votos; además de eso, que en 2006, en las presidenciales, Daniel Ortega obtuvo 162 mil votos; y cuestionaba que cómo era posible que en estas elecciones Alexis sacará en Managua más de 60 mil votos que Daniel, y que ese “crecimiento” inverosímil era motivo para sospechar un fraude.

Pienso que los números hay que analizarlos no solo desde el punto de vista matemático, sino también aparejado de la representación social que ellos nos muestran. Los números electorales no son elementos inertes, son la suma de elementos vivos que sienten, ven, escuchan, comen, piensan, y que además viven en una lucha diaria por sobrevivir cada día a este estado de pobreza que nos implantaron por 16 años.

En Managua --distritos-- no solo existen los 162 mil sandinistas que votaron por el Comandante Ortega en 2006, o los 198 mil que también lo hicieron en 2001. Del otro lado del sandinismo vimos en 2006 a 72 mil que lo hicieron por la otra opción, o es que acaso piensan que esos 72 mil sandinistas --exceptuando al feo, a Dora María y Víctor Hugo-- votaron por Quiñónez, piensan que esos más de 72 mil sandinistas que votaron por el MRS en los distritos de la capital en 2006, lo hicieron esta vez por la opción de la oligarquía, por la opción de los ricos, por la opción del enemigo o adversario común, por la opción de lo más nefasto que pudo pasarle a los mismos sandinistas durante los 16 años de neoliberalismo, quienes no tuvieron trabajo, salud, educación y esperanzas en el futuro.

Esos más de 70 mil sandinistas que buscaron una opción diferente al FSLN en años anteriores debido a los tantos problemas internos de nuestro partido que en su momento ya hemos cuestionado, no se plegaron a la opción de la Casa Blanca. Los vimos en muchos actos, previo a las elecciones, comandados por sus líderes distritales, poniendo su corazón rojinegro al desnudo, quitándose la camiseta anaranjada que cargaban en su pecho, escuchándolos decir que preferían regresar al Frente que votar por Quiñónez o Montealegre. Y así lo hicieron.

Lo que no nos dice en su análisis Carlos Fernando Chamorro, es que en las municipales del año 2000, de las 151 Alcaldías existentes, el FSLN obtuvo 52, incluyendo la capital (34% de las Alcaldías), y que en las municipales de 2004 el crecimiento del FSLN fue del 70% con relación al año 2000; que pasó de controlar 52 a 87 Alcaldías del país, o sea, el 57% de las Alcaldías de toda Nicaragua, incluyendo nuevamente Managua, y no estando en el Gobierno.

En esa oportunidad nadie dudó ni dijo que era un crecimiento inverosímil, y que había motivo para sospechar fraude. En cuatro años crecimos un 70%, se ganaron 35 Alcaldías y nadie vio ese crecimiento como un fraude, mucho menos cuestionaron al Consejo Supremo Electoral. Por qué dudar entonces que hoy siendo Gobierno, con más recursos y más fuerza que en 2004, siquiera hayamos atraído a nuestros hermanos sandinistas que una vez fueron MRS.

Nosotros no hemos dicho que hemos crecido en votos, nadie a dicho que los votos de 2008 son porque el Frente atrajo a los indecisos, nadie ha dicho que convencimos a los liberales que beneficiamos con los programas en los barrios y en el campo para que votaran por el Frente; de hecho sabemos que nunca lo harán. No decimos que convencimos a los liberales que aún trabajan en el Estado y en las Alcaldías del país para que votaran por el Frente, o que los ex alcaldes liberales que se pasaron a la convergencia en los días preelectorales y toda su familia votaran en la 2; sabemos que nunca lo harán.

Crecimos en votos porque nuestros hermanos sandinistas, quienes engañados o no una vez izaron la bandera naranja, pusieron al descubierto su pecho rojinegro y depositaron su voto en la casilla 2. Esos sandinistas que estuvieron en el MRS y que jamás votarían por Quiñónez o por Montealegre buscaron su cepa rojinegra y no nos defraudaron.

Recordemos que previo a las elecciones, los grandes analistas políticos, incluso el mismo diario del PLC, La Trinchera de la Noticia, hizo proyecciones de los resultados electorales con un liberalismo reunificado. Entre ellas señalaban los resultados de una encuesta realizada por una consultora estadounidense denominada New Link Research, en los cuales los resultados para Managua eran ALN-PLC: 240,877 votos y los del sandinismo representado por el FSLN (174,941 votos) y MRS (73,478 votos.) era de 248,419 votos. En otras palabras ellos sabían que aún unido el liberalismo no podían derrotar a un solo sandinismo. Acaso creen que el apoyo dado por Montealegre a la caricatura de huelga de Dora María, o el mismo apoyo cuando el mismísimo PLC solicitó la desaparición del MRS y PC al CSE era gratuito. No hombre, ellos sabían que para ganar debía mantenerse la división de la base sandinista, por eso el MRS, o mejor dicho sus cuatros dirigentes, eran los primeros beneficiados con los reales del Embajada USA, y no lograron mantener la división sandinista, no lo lograron.

Por otra parte la dirigencia del FSLN no debe desaprovechar esta unidad que se dio en torno a las elecciones. Debe reconocer que esos hermanos de las bases que regresaron a su matriz, al igual que muchos que una vez ganadas las elecciones presidenciales también quisieron hacerlo y se toparon con el muro de la indiferencia de los Secretarios Políticos distritales, y que al igual que muchos sandinistas que habían llevado nuevamente al poder al comandante Ortega fueron marginados, debe de dárseles el lugar que se han ganado y que han conquistado durante todos estos años. Debemos mejorar. Hay tiempo para cambiar.

No desaprovechemos esta unidad sandinista.

*Militante FSLN. Barrio “Enrique Gutiérrez”–Distrito 5.