•  |
  •  |

China planea invertir 250 mil millones de dólares en Latinoamérica en los próximos diez años. Así lo anunció en enero de este año el presidente del país asiático, Xi Jinping, durante la inauguración del I Foro ministerial China-Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños). El jefe de Estado chino también expresó su deseo de que el comercio entre China y los 33 países de este bloque ascienda a 500 mil millones de dólares en la próxima década.

Los sectores en que se prevé invertir esa suma millonaria son: comercio, seguridad, finanzas, tecnología, recursos energéticos, industria y agricultura.

En noviembre del año pasado, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, anunció desde Pekín que “El China Construction Bank va a ingresar a Chile con miras a establecerse… y desde ahí, una plataforma para también hacer negocios con otros países latinoamericanos”. Esto ocurrió durante la cumbre de mandatarios del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC).

Entre el 2005 y 2013 China ha desembolsado 102,200 millones de dólares en préstamos a América Latina y el Caribe a través del Banco de Desarrollo de China y su Banco de Exportación e Importación y una de las políticas ha sido incluir países de alto riesgo financiero. A partir del 2014, algunos bancos del sistema financiero chino han incluido en sus agendas a la banca de países como Nicaragua.

El Banco Interamericano de Desarrollo, BID, desde el año 2013 inició una relación de dos mil millones de dólares con el Banco Popular de China con la creación de un fondo conjunto para financiar proyectos de infraestructura y recursos naturales en la región.

El vecino país del Sur, no se ha quedado atrás, en el 2013 Costa Rica fue la sede de la 7ª Cumbre de Empresarios Chinos y Latinoamericanos, y recientemente el presidente Luis Guillermo Solís realizó una visita oficial durante toda una semana a China para fortalecer los programas de cooperación entre ambas naciones.

China, país que se disputa con los Estados Unidos la primera y segunda posición como las economías más grandes del mundo, también ha puesto sus ojos en el petróleo mexicano desde que ese país decidió abrir su legislación petrolera y el gigante asiático está decidido a ser un actor en esos cambios.

Importantes líderes empresariales ya visualizan a China como el principal músculo financiero de América Latina, ya que las cifras hablan por sí solas. Mientras China ha desembolsado en ocho años un promedio de 12,775 millones de dólares anuales en préstamos en la región, el Banco Mundial, el BID y Estados Unidos juntos proyectaron 12,000 millones de dólares en 2013.

Y mientras el presidente Barack Obama implementa una interesante política de acercamiento y entendimiento con el gigante asiático y, en materia de inversiones, el año pasado se realizaron dos de las transacciones más grandes en la historia de las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y China en bienes y raíces, como fueron la adquisición por empresas chinas del emblemático hotel Waldorf Astoria, frente al Parque Central de New York, producto de una transacción de casi 2 mil millones de dólares, y el Manhattan Office Tower en 600 mil dólares.

Aquí en Nicaragua algunos políticos oportunistas, que manipulan sectores de la población para beneficiar sus agendas electoreras, le dicen no a una inversión de por lo menos 50 mil millones de dólares para la construcción del Canal Interoceánico, que sería el más grande del mundo para el comercio mundial. Si bien es fácil señalar problemas, es difícil proponer soluciones. Estos sectores que hoy se oponen no están creando empleos, no invierten en el país, ni siquiera hacen programas significativos para proteger el medio ambiente… son voces improductivas.