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¿Cómo se explica que históricamente presidentes, senadores y representantes de EE.UU. se hayan arrogado el derecho de descalificar dictaduras, condenar violaciones de los Derechos Humanos y apoyar el derrocamiento de gobiernos que --según ellos deciden-- no practican la democracia y son opresores de sus pueblos; mientras por otro lado tienen entre sus mejores amigos y aliados a tiranías absolutas como la de Arabia Saudí? Ese país incluso se llama “Saudí” porque lo gobierna una familia dinástica de apellido Saudí. Habiendo recientemente fallecido el rey Abdullah, su hermano Salmán bin Abdulaziz Al Saudí, es el nuevo rey, amo y señor de la vida y bienes de sus súbditos, revestido de todos los poderes y con férreo control político, militar, social, económico y religioso. Allí no existen partidos políticos, ninguna libertad, ni más religión ni ley que la voluntad del rey.

Arabia Saudí es rico, vende más petróleo que ningún otro país. Su posición geográfica es estratégica ocupando casi toda la península Arábiga entre Asia y África, entre el mar Rojo, el Golfo pérsico y el golfo de Adén. Cerquita del Canal de Suez que une el mar Mediterráneo con el mar Rojo. Y es aliado de la política internacional de los EE.UU. Otros reyes absolutos como los de Jordania y Marruecos, o los emires y sultanes de los petroleros países del golfo Pérsico, son gobernantes totalitarios y dinásticos, pero aliados de los EE.UU. ¿Al Congreso de EE.UU. no le molesta que sus aliados no practiquen la democracia ni respeten los Derechos Humanos?

Sin embargo, EE.UU. invadió Irak y derrocaron y mataron a Saddam Hussein. Bush dijo que por ser una amenaza a los EE.UU. debido a unas ‘armas químicas’ que todo el mundo sabe que nunca existieron. ¿Sería por el petróleo? ¿Acaso para distraer al pueblo estadounidense de su fracaso contra Al Qaeda después del ataque contra las Torres Gemelas y el Pentágono? Ciertamente no invadieron Irak porque Saddam fuera dictador ni porque significara peligro alguno para EE.UU. En Irak los Al Qaeda e ISIS estaban totalmente reprimidos. Bajo Saddam, Irak era un país muy desarrollado, casi del primer mundo. Había más libertad y progreso que en Arabia Saudí.

Hoy los terroristas de Al Qaeda e ISIS se fortalecieron en Irak, mientras el Gobierno de Nouri al-Maliki es una nueva dictadura en un país que ha quedado devastado, literalmente arruinado. ¿Se puede llamar eso una victoria para EE.UU.?

Derrocaron y mataron también a Muamar el Gadafi, el dictador de Libia; pero que tenía el mejor sistema de riego del mundo y los mejores sistemas de salud y educación de África y del mundo árabe. Hoy todo está destruido. No hay un gobierno verdadero. Las fuerzas del orden son incapaces de imponer la ley. No existen las mínimas garantías jurídicas y nadie garantiza la vida de la gente. Libia se desangra en luchas tribales interminables. El país se convirtió en un santuario terrorista para los discípulos de Osama bin Laden. ¿Fue otra victoria para EE.UU.?

Después han querido acabar con Bashar al-Asad en Siria. ¿No se habrán enterado que entregar armas a la oposición en Siria ha sido armar a Al Qaeda e ISIS? ¿Será que no entienden que derrocar y matar a Saddam y Gadafi, debilitar a Bashar y apoyar otros cambios desastrosos, como en Egipto, resultó en “una miserable primavera” que solo ha fortalecido al monstruo terrorista yihadista de ISIS y Al Qaeda? Sería mejor que los EE.UU. no busquen más “victorias”. Afortunadamente Obama no manda tropas, enfrentando fuerte oposición interna, pero logrando avances en la dirección correcta.