•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Ante atropellos y excesos de funcionarios públicos arbitrarios, muchos ciudadanos honestos se sienten impotentes y atemorizados porque no tienen ante quién recurrir. Hay abusos de autoridad que quedan impunes por temor a represalias. Frecuentemente la voluntad de funcionarios autoritarios prevalece sobre la institucionalidad y la ley. Sin embargo, el gobierno sandinista goza del 70% de aprobación y del 55% de simpatizantes que votarían por ellos. ¿Por qué? ¿Qué puede hacer la oposición ante eso?

El gobierno maneja bien la macroeconomía, algo bueno para el progreso que la empresa privada imprime al país. Ha beneficiado a la población de menos recursos con programas sociales, obsequios y diversiones. Se ha ganado a muchos jóvenes organizándoles actividades atractivas para ellos. En las encuestas, la mayoría de sus simpatizantes están precisamente entre las personas con menos recursos y entre los jóvenes. Coincidentemente entre menos recursos tiene un sector de la población, tiene también menos instrucción y educación; y hoy a la mayoría de nuestra juventud le interesa más la diversión que la política o los problemas sociales.

Para la oposición, no es lo mismo enfrentar en unas elecciones (supongamos que sean justas) a un partido con menos del 40% de base electoral y simpatía política, que a un adversario tan fuerte. Por eso hoy la estrategia debe ser diferente, empezando por reconocer que no vamos a ganar las elecciones. Siendo así, ¿para qué competir? Por la misma razón que tienen en el mundo los partidos que saben que no ganarán y compiten; para conquistar espacios, obtener diputados, concejales, tener voz, fortalecerse y no desaparecer perdiendo la oportunidad de ganar futuras elecciones. No hay que mentirles a los votantes opositores diciéndoles que con su voto se ganará la presidencia, pues lo verán ridículo y falso; dirán que votar sería desperdiciar el voto y muchos se abstendrían. En cambio, debe enfatizarse que cada voto es valioso para fortalecer un partido que levantará la voz en nombre de los ciudadanos, actuando como necesario contrapeso al gobierno, pues el poder absoluto y el autoritarismo, sin contrapesos, conducen a la dictadura.

Objetivamente no creo que se logrará la unidad liberal, menos una alianza más amplia. El PLC y el PLI son los únicos con posibilidades de obtener un regular número de votos. El PLC tiene más simpatizantes. Ponderando las encuestas, el 8% --300 mil ciudadanos-- y una buena organización. Es la opción mejor preparada del liberalismo. Hay ciudadanos que están definidos como no sandinistas, pero debe implementarse una estrategia que atraiga a la mayoría de los indecisos entre el grupo sin-partido, que son en total 30%, un millón de votos.

Una estrategia que no atemorice reflejando odio ni expresando deseos de exterminar al sandinismo, pues la inmensa mayoría no quiere el exterminio de nadie sino la convivencia pacífica --pero democrática-- de todos. Además, debe considerarse que las encuestas reflejan que la mayoría de los no sandinistas rechazan propiciar la violencia y están a favor del canal (aunque respaldan promover mejoras científicas y garantías jurídicas).

El liberalismo deberá actuar inteligentemente, no de forma visceral. Su discurso electoral debe ser pidiendo el respaldo popular para fortalecerse y convertirse en un instrumento eficaz para defender a los ciudadanos de los abusos y las arbitrariedades. Y para hacerlo, actuar como un interlocutor del gobierno --como adversario, no como enemigo-- con propuestas constructivas y denuncias objetivas y concretas. Haciendo en lo político algo parecido a lo que hace el Cosep en lo económico. Un factor de moderación ante quien recurrir frente al autoritarismo. Una oposición coadyuvante, propositiva, pero también fiscalizadora. Realizando bien esa labor conquistará simpatías para ganar futuras elecciones.