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El individuo, igual que un vehículo, bien cuidado puede llegar lejos y por mucho tiempo. Premisa muy conocida en el mundo de la Geriatría y la Gerontología, pero que no es aplicada en las políticas públicas sanitarias de muchos países, por razones económicas, fundamentalmente. “Son inversiones NO recuperables”. Injusticia social.

Datos recientes de la Comisión Económica para América Latina, Cepal, (END 10-2-15), mencionan que en el 2015 nuestros Adultos Mayores (mayores de 65 años) representarán un 5% de la población total. Aproximadamente 312,000 de un total de más de 6 millones de habitantes. La esperanza de vida (años por vivir) para dicho segmento es de 70 años para los hombres y de 76 para las mujeres, genética-biológicamente hablando. Aquí no aplica lo de opciones o variantes. Se es o no se es. ¿Cuánta calidad de vida se tiene a esa edad? Depende de cuánto dinero se ahorró en la etapa económicamente productiva o cuánto apoyo familiar se tiene. Pueden considerarse parte del núcleo familiar si tienen fondos. De lo contrario, son cargas. No existe mayor aporte institucional, público o privado, para atender su salud física, mental o espiritual. Idiosincrasia.

Al igual que en situaciones de conflictos bélicos, la prioridad de atender a los heridos es en primer lugar para los que puedan sobrevivir (heridas leves o de menor riesgo) dejando para después a quienes no es posible pronosticarles sobrevida, por si da tiempo de hacerlo. Ironía. La lógica de quienes deciden los presupuestos nacionales/familiares es la de invertir en población productiva y potencialmente generadora de ingresos. De haber excedentes se beneficia a los de mayor edad, pues de todas maneras ya vivieron lo que iban a vivir. Craso error. Es precisamente esa etapa del desarrollo biológico cuando se ha acumulado la experiencia y sabiduría para entregar de manera eficiente y responsable a las generaciones emergentes.

Haciendo un breve repaso sobre la evidencia epidemiológica que pueda deparar el tiempo para ese segmento poblacional, mencionando algunas enfermedades incapacitantes y generadoras de dependencia, esperaríamos (según proyección de la Organización Mundial de la Salud y Estudios independientes) un aproximado de 40,000 Diabéticos (12%); 80,000 hipertensos (25%); un 20% con algún nivel de Deterioro Cognitivo o mental (más de 60,000), de los cuales 28,000 (9%) tendrían Deterioro Neurocognitivo Mayor (antes conocido como Demencia), que incrementarían un 5% cada año (3,150) de los afectados con Deterioros leves o moderados.

Se deberá agregar a miles de descompensados por procesos artríticos, gástricos, depresivos, ansiosos y con muchas otras afecciones en diferentes órganos y sistemas que no son atendidos o son mal atendidos por los diferentes subsistemas de salud, llámese Minsa, Sistema de Empresas Previsionales civiles y militares, o privados. Verdadera bomba de tiempo que grita ¡Aquí estoy!

No obstante es ignorada por circunstancias reales o conveniencias economicistas. Lamentablemente quienes deciden las políticas a seguir son casi siempre los dueños del capital (banqueros, dueños de los medios de capital… FMI, BM, BID) y los políticos/gobernantes cumplen sus órdenes. Similar situación con las políticas de salud en cada país, que no son más que ordenanzas de la OMS/OPS para ser cumplidas, y basadas muchas veces en prioridades e intereses de países del primer mundo.

Si dicen que debe priorizarse SIDA, H1N1, SARS, Ébola, o más recientemente Sarampión, eso es lo que debe hacerse. Desígnese Fondo Mundial, Usaid, Unicef, etc., para supervisar cumplimiento. Hambre, diarrea, desnutrición, parasitosis, y otras enfermedades tercermundistas a esperar, mientras no amenacen la salud de los otros. ¿Qué decir de los males que afectan a los Adultos Mayores?

Es importante que, conociendo la inminente realidad sanitaria que se nos avecina en los próximos 10-20 años, nos preparemos para contenerla o amortiguarla, o al menos nos podamos adaptar para soportarla. Estamos a tiempo para crear las condiciones de infraestructura, de formación de Recursos Humanos y materiales y, sobre todo, de educación y conciencia social de la ciudadanía en general para hacer sinergia y poder garantizarnos una salud integral para todos, en especial para grupos de mayor crecimiento, como son los Adultos Mayores, que serán cada vez más y los segmentos menores cada vez menos. Europa es un ejemplo. Les urge importar población productiva, que trabaje y genere ingresos, pues se están quedando con ancianos que generan más pensiones de retiro que cotizaciones. Criterios economicistas de nuevo. B. Brecht lo decía: difícil decir quién es más ladrón, si quien funda un banco o quien roba otro.