Jorge Eduardo Arellano
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Con esta frase concluyó una reunión a inicios de este año la Jefa de la Delegación V de la PN, comisionada Erlinda Castillo, con tres grupos juveniles rivales del Reparto Schick, para tratar de hacer las pases entre éstos, y de hecho dejaran vivir con mayor tranquilidad a la población de nuestro barrio. Allí estaban, en un mismo salón, integrantes de los grupos juveniles “Los Plos”, “Los Cholos” y Los Comemuertos”. Posterior a este esfuerzo los titulares de los diarios y noticieros radiales han sido: “Pandilleros motorizados hacen correr la sangre en barrio capitalino”, “Reino de pandillas y eternas vendettas”, “Liberan a pandillas de asesinos miembros de las pandillas ‘Los Cancheros’ y ‘Los Comemuertos’ del Reparto Schick”, “Acusan a cinco de ‘Los Cholos’ por tres muertes”, “Pandilleros lo matan de 30 puñaladas”, y muchos otros más de actividades delictivas que no son denunciadas ante las autoridades policiales, y que únicamente son pronunciados por los mismos pobladores de este popular barrio.

Los esfuerzos de la Policía Nacional y de su Jefa en este distrito, la comisionada Castillo, han sido considerables tratando de desmovilizar a estos grupos juveniles. Nuestro barrio, el “Enrique Gutiérrez”, conocido como Rpto. Shick 4ta Etapa, se puso a la vanguardia de un Plan de Seguridad impulsado en conjunto con la PN, que lamentablemente no prosperó, y de lo cual sentimos una gran deuda; incumplimiento que quizás se debió por mezclar lo político con lo social, y desaprovechar la experiencia policial en este campo, tratando de abanderar por nuestra parte a los CPC en materia de Seguridad Ciudadana.

Nos decía el distrital de FSLN a inicios de 2008, que la organización de los Comité de Prevención Social del Delito era una tarea de la Policía y no nuestra, y en efecto lo es. Sin embargo, los integrantes de estos comités son los mismos ciudadanos de los barrios que preocupados por los índices delictivos en su entorno se organizan a fin de prevenir el delito, y por tal, el llamado institucional debe ser apoyado por la ciudadanía.

Pienso que la misión de los Comité de Prevención Social del Delito (CPSD) o Comité de Vigilancia Comunitaria, a como se les conoce en otros países, es unir a la Policía Nacional y a los ciudadanos para prevenir la delincuencia y resolver los problemas del barrio, lo cual ayuda a la Policía a entender mejor las necesidades de la gente, y a que los pobladores reconozcamos a los policías como personas, formando un binomio de colaboración (población-Policía) para alcanzar un objetivo común: “un barrio más seguro”.

Es un hecho que la vigilancia comunitaria debe comenzar en el barrio. Sus pobladores comparten muchas inquietudes y temores, por ejemplo: a mucha gente le preocupa el tráfico y consumo de drogas, los alcohólicos consuetudinarios en las calles, el vandalismo, los robos, los delitos violentos, la seguridad de sus niños dentro y fuera de la escuela; a otros quizás sea el ruido indeseado (música fuerte, los motores de los automóviles y la gente que alza mucho la voz usando altoparlantes). Otros piensan en la apariencia del barrio (pintas en las paredes, los automóviles abandonados, las casas en malas condiciones, la basura, los lotes baldíos llenos de malezas), y a muchos les inquietan los problemas de tránsito y de conductores descuidados que ponen a todos en peligro, principalmente los del transporte colectivo.

Sin embargo, en muchos barrios a los pobladores los consume el miedo, lo cual hace que la gente no salga a la calle. Los pobladores se aíslan unos de otros; los más pudientes fortalecen la seguridad en su vivienda y se despreocupan por lo que le pueda pasar al más débil, y se olvidan del poder que tienen como grupo. Ceden el control de su barrio y se vuelven prisioneros en sus mismas casas. Cierran las puertas a los problemas y no se dan cuenta que también las cierran a las soluciones. En estos barrios es lógico que los índices de delincuencia tiendan a incrementarse. Muchas veces también los pobladores piensan que las cosas no van a cambiar, por eso la vigilancia comunitaria o los CPSD pueden ayudar a romper esta forma de pensar de la gente.

Poner a la Policía en nuestras calles es la piedra fundamental de la vigilancia comunitaria. Contribuye a la Seguridad de nuestro barrio. El oficial de policía llega a conocer personalmente a la gente y a los comerciantes del barrio, aprende cuáles son sus inquietudes y ayuda a forjar vínculos de confianza con los ciudadanos; bajan de sus patrullas y se involucran en el barrio, hacen más que actuar cuando alguien comete un delito, porque busca maneras de prevenir la delincuencia y enseña a la gente del barrio a que se ponga en contacto con las instituciones de servicio social que pueden ayudar a resolver problemas tales como: el abuso de alcohol u otras drogas, la violencia en el hogar, el maltrato a los niños (Minsa, Comisaría de la Mujer, Procuraduría de la Niñez y Adolescencia, entre otros).

Incluso los oficiales de policía tienen una función más extensa. Además de sus funciones normales, trabajar con la comunidad puede ser una manera efectiva de resolver las inquietudes de la gente del barrio y de aprender más sobre los problemas comunitarios de seguridad; ayudar a la gente del barrio a prevenir la delincuencia, dando charlas sobre las maneras de proteger los hogares y los negocios; detectar el peligro, responder a una emergencia, evitar ser objeto de un delito; trabajar con los jóvenes, acudiendo a las escuelas para hablar sobre el peligro del consumo de alcohol y otras drogas (en nuestro barrio y en nuestro colegio hemos tenido la visita de la Jefa de la Policía del Distrito V, quien ha dialogado con los jóvenes estudiantes y comunidad acerca de éstos y otros temas); también pueden ayudar a crear y administrar programas recreativos. Recordemos que además de ser agentes de
la ley, los oficiales de la Policía son
maestros.

Mucho se puede hacer, pero poco si no es con el apoyo decidido y valiente de la comunidad, y con la confianza en una de las dos instituciones encargadas de velar por la seguridad de nuestro país y nuestro pueblo. No esperemos que alguien tome la iniciativa, todos los pobladores de los barrios compartimos la responsabilidad de apoyar a la Policía Nacional de cada uno de nuestros distritos y municipios, y evitar que nuestros barrios sigan siendo referencia en los titulares noticiosos por los actos delictivos que allí suceden.