Jorge Eduardo Arellano
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En la ciudad de León, a pesar del abatimiento cultural por la ausencia de líderes intelectuales, habemos inquietos ciudadanos que nos preocupa la conducta del gobierno central que influye negativamente en un departamento de baja actividad económica. Su orgullo pasado –la Universidad- ahora se desliza en una autonomía frágil, al punto que ha perdido su capacidad de convocatoria para actos culturales en el histórico Paraninfo.

La rectoría invita a la presentación de un libro, al acto solemne del otorgamiento de un título honorífico a personajes nacionales y extranjeros, y la ausencia de ciudadanos invitados es preocupante. La concurrencia es disimulada por la presencia casi obligada de profesores, estudiantes y trabajadores administrativos. El orgullo, la admiración, el respeto hacia el Alma Máter y sus autoridades comenzó a desvanecerse en las personas inspiradas por inquietudes intelectuales cuando dejó de ser autónoma, y pasó a ser dirigida por las autoridades políticas del gobierno revolucionario. En la Universidad entró entonces el virus de la corrupción.

Inquietos ciudadanos, en su mayoría egresados de la universidad marianista, recuerdan el pasado leonés de las tertulias nocturnas donde se hablaba de poesía, política, música, laicismo, anticlericalismo, y a la vez muy creyente y temeroso del castigo divino, tal como lo señala el Dr. Edgardo Buitrago Buitrago.

El tema central del encuentro amistoso es la conducta política del gobernante que coloca al borde del precipicio a la economía del país. Y por consecuencia natural avecina una crisis económica que la sufre la clase obrera, el asalariado no sólo por la compra de productos básicos caros, sino porque corre el peligro de pasar al desempleo.

Los amigos simulando la tertulia del León cultural tratan de racionalizar el comportamiento irracional de la alta jerarquía del gobierno. Si el jefe de Estado aspira a mantenerse en el poder con el consentimiento popular, por qué alienta a sus secuaces o partidarios con garrotes y machetes en mano a atacar a ciudadanos pacíficos que reclaman, protegidos por la Constitución de la República, elecciones justas, transparentes.

Uno del grupo explicó ese comportamiento animal en la lógica de un partido jerarquizado, de disciplina vertical: “El fraude electoral ha sido diseñado. La dirección del partido necesita una prole fanática y crédula en el odio. Convencer que su partido es guerrero dispuesto al triunfo por el camino de la violencia y del terror si el partido adversario y ciudadanos resisten la estafa electoral. Adiestran a la prole a intensos sentimientos bélicos histéricos y al odio del enemigo. El partido tiene su propia moral, ética, para embrutecer, lo que hace posible el incendio del aborrecimiento en la conciencia de la prole contra los ciudadanos que su única arma es la Constitución de la República”.

Otro del grupo completa el criterio: “Una vez que la victoria fraudulenta ha sido alabada por la alta jerarquía del partido ésta es artículo de fe para la prole, quien la defiende con ardor convencida de que no ha habido farsa, mucho menos estafa a la voluntad mayoritaria del pueblo. La prole es la mayoría”.

En el grupo, uno que sólo ha escuchado hace su propia reflexión: “En la jerarquía del partido sobresale para mí el comandante Bayardo Arce Castaño. Hábil guerrillero. Arriesgó su vida no sólo en la montaña, también en la ciudad. Bajaba de la montaña para consolidar la guerrilla urbana. Y la inteligencia de la Guardia Nacional no logró jamás detectarlo. Y era buscado con especial cuidado. Bayardo es el comandante de elocuencia natural. Es –para el expositor- el principal ideólogo de los asesores del presidente de la República”.

Bayardo es hijo de un brillante periodista. Guillermo E. Arce. José Francisco Borgen –fallecido- periodista notable- narra que Guillermo E. Arce trabajó en “La Nueva Prensa”, empresa que organizó sobre bases técnicas. Sirvió a “La Estrella de Nicaragua” y a “El Heraldo”. Empresa que pasó a ser propiedad suya con el nombre de “El Mundo”.

Guillermo E. Arce escribió un pequeño libro bajo el polémico título “Si yo fuera dictador”. Carlos A. Bravo, costumbrista chontaleño, escribió refiriéndose a Guillermo: “un estudioso con talento y con facilidades de intelecto”.

El Dr. Ildefonso Palma Martínez en un breve comentario sobre el libro: “Buenas ideas para provecho de todos aquellos que aspiran a ser contribuyentes de toda acción dirigida al aumento del progreso material y cultural”.

El periodista Teófilo Jiménez Viales, expresó: “no estoy de acuerdo con Guillermo en la dictadura como instrumento político para organizar decentemente un país”…
“Si yo fuera dictador” se publicó gracias a Concepción Palacios propietaria de la Tipografía Atenas.

Guillermo en el libro acoge el nombre de Germán Domingo para revelar su propia vida y el por qué de la necesidad de implementar la justicia social. En países poco desarrollados los ciudadanos no tienen conciencia cívica, los gobiernos democráticos sirven para afirmar los intereses de los grupos privilegiados. Una dictadura moderna si le animan sanas intenciones puede imponerse a esos intereses e implantar, por la razón o por la fuerza, una distribución equitativa…
Es muy probable que el pensamiento paternal sea luz en el quehacer político del comandante Arce Castaño. Un planteamiento social de beneficio para la Nación, adaptado con inteligencia y audacia a las condiciones actuales.

El comandante Arce Castaño expresó una vez en el inicio del gobierno revolucionario a un grupo reducido de profesores universitarios entusiastas: “éste es un gobierno somocista de izquierda”. ¿Pensará hoy, igual, el comandante Arce Castaño? Sentencia incomprensible, propia de Fonché.

Quizás en las actuales condiciones sea imposible materializar el modelo no deseable para el pueblo nicaragüense por sus fatales consecuencias.

El Dr. Carlos Tünnerman Bernheim publicó un artículo en END en el cual con meridiana realidad hace la referencia a la desgracia de un presente que hace lo posible por plagiar un pasado ignominioso. El fraude electoral estrangula la autonomía municipal. Un regreso al sistema somocista.

El grupo cerró la tertulia con el siguiente propósito: “Mejor es reírse de lo que pase en el país, porque si lo tomamos en serio enloquecemos”.


*Periodista y ex director de Escuela de Periodismo