Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

Tal como lo hago todos los siete de diciembre, este año alisté mis malitates, mis nietos y mis triquitraques para ir a León, y en la Plaza de la Catedral, a las seis de la tarde en punto oír el grito de “¿Quién causa tanta alegría?”, del Obispo Vivas y Robelo, y el responder del pueblo “La Concepción de María”, así como el repicar de campanas y el deleite de los pequeños Areas Reyes y Areas Mayorga por los toros encohetados, las gigantonas, los fuegos artificiales y el ir a repartir la gorra donde la tía Ruth y el tío Humberto.

Inexplicablemente me encontré con una plaza y parque central a oscuras, ningún toro encohetado, una sola gigantona que con su rostro inexpresivo parecía reflejar lo incierto del futuro de nuestro país, y sin las explosiones de colores de las bombas y cohetes que año con año tratan de iluminar la noche para dejarnos ver el rostro de la Virgen María en el firmamento.

No recuerdo haber visto en el pasado tanta gente asistir al atrio de la Catedral como lo hizo este año. ¿Será que los tiempos difíciles que nos augura el porvenir nos hacen pensar más en el poder de María para solucionar los problemas que vive el país, o será simplemente que más gente salió a las calles a pedir gorra como un medio de llenar sus necesidades?
A como sea, estoy seguro de que observe, además de la oscurana, un enorme sentimiento de desilusión al correrse la voz de que no habrían ni toros encohetados, ni fuegos artificiales, y sólo una gigantona.

Intrigado por tal hecho, hice mis averiguaciones del caso y la insólita repuesta que obtuve fue que debido a las diferencias políticas existentes por el momento entre iglesia y partido de gobierno, la Alcaldía Municipal y el Ministerio de Turismo, que son quienes en el pasado han corrido con los gastos de celebración en la plaza, este año se negaron a sufragarlos.

El Obispo debió haber informado a sus feligreses de la suspensión de la quema de pólvora y de otras actividades, y debió pedir el apoyo de éstos para mantener la tradición. No olvidemos que la Iglesia no es ni el atrio de la Catedral ni el Obispo, sino que la Iglesia la formamos todos, y unidos en uno solo tenemos que enfrentar nuestros problemas.

Sin convertirme en politólogo y entrar a analizar si la culpa de que la plaza estuviera a oscuras y no se realizaran las actividades de todos los años es de la Iglesia o del partido en el poder, lo anterior debe servirnos de campanada en cuanto al hecho de que nuestras celebraciones religiosas no pueden estar supeditadas a la voluntad o la capacidad económica del gobierno de turno.

Las celebraciones a la Virgen María en la ciudad de León deben ser organizadas por la Iglesia, con la cooperación de un comité pro-gritería , el cual debe de iniciar su labor desde el mismo nueve de diciembre de cada año, buscando y recolectando fondos necesarios para sufragar los gastos del festejo del siete y ocho de diciembre del año siguiente, y de esa manera encontrar un poco de soberanía local, para no tener que verle la cara a nadie para celebrar nuestra Gritería.

La Virgen no tiene color político; al menos en León le pertenece a sandinistas, liberales, bolcheviques nicaragüenses etc., etc., y todos celebramos ese día dejando a un lado cualquier diferencia política e ideológica. En León, al grito de ¿Quién causa tanta Alegría?, La Concepción de María, lo único que te exigen para darte tu gorra es que le cantés a la Virgen, nunca te han preguntado a qué partido pertenecés.

Mantengamos la independencia política de la Virgen, no permitamos que nadie, independientemente del partido que sea, manosee su imagen y nuestras creencias religiosas.

Formemos el Comité Pro Gritería de León y el año entrante con nuestros recursos propios, iluminemos nuestra plaza, nuestro atrio de Catedral, nuestro parque de León, pongamos nuestros toros encohetados, nuestras bombas, nuestros cohetes de colores, nuestros triquitraques, nuestras gigantonas, nuestra devoción, y así, junto con los Areas Reyes, los Areas Mayorga y todo el pueblo de León, además de gritar el “¿Quién causa tanta Alegría?, La Concepción de María” , también gritamos con orgullo, “Viva León, Jodido”.


gareas@cablenet.com.ni