Pedro P Cardoza
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De un tiempo acá ha surgido toda un serie de personajes que emiten opiniones personales, éstas están ligadas a sus formas de pensar y pueden ser de mucha valía, obviamente que esto depende de muchos factores, hay opiniones académicas de contenido social, político y económico que son vertidas para ilustrar a un público o en general a los demás, hay otros que vierten otro tipo de opinión, bien sea por algún sentido malestar o resentimiento social.

Analistas políticos les llama el entrevistador, los mensajes pueden ser alentadores, otros emiten su opinión porque son desafectos al gobierno o porque quiere quedar bien con el gobernante de turno. (En este caso hablo de las caras nuevas, de los presumidos), otros emiten sus opiniones como una forma de protesta. Pero los más serios analistas políticos opinan con la finalidad de hacer sus aportes y contribuyen con sus enfoques a una mejor comprensión del asunto.

Particularmente percibo que esto de los analistas políticos es una forma que tiene el redactor o periodista del medio de comunicación para validar la opinión del entrevistado granjeándole el debido crédito al enfoque.

Me parece que esta calificación que se le da a aquellos que emiten opiniones políticas se usa muy a la ligera y casi siempre tal condición le queda grande al calificado como analista.

No niego, de hecho acepto, que hay personalidades prominentes, pensadores políticos que versan sus análisis con enfoque riguroso, pues gozan de prestigio, capacidad y sólidos respaldos académicos, es más, promueven su quehacer político a través de buenas producciones literarias, así como el ejercicio mismo de la docencia.

Pero hay otra especie de analistas políticos; hay de aquellos que se acomodan en sus sillones o se retocan para poder salir bien en la foto del periódico. Los de esta especie son provocadores del caos, voceros de la incertidumbre, promueven la indiferencia con vicios sociales.

Hay analistas políticos de nuevo cuño, que han proliferado quizás por la desocupación misma y se promueven como tal sin tener una mediana capacidad académica que valide sus cuestionamientos; analistas que invierten el tiempo esperando el autobús en la parada, y mientras, hacen sus análisis coyunturales para luego cuestionar sin ofrecer alternativas de solución a los problemas.

En fin, los analistas políticos surgen en cualquier lado y de un momento a otro. Saltan reaccionando hasta por lo sublime, como el que apareció por ahí diciendo que la medida del gobierno de adelantar el aguinaldo a los trabajadores del Estado era una medida “populista” y dañina porque iba a crear desorden en la economía del país y que al final el trabajador no solucionaba nada con esta medida. Personalmente creo que cualquier trabajador se siente bien, además de alegre y contento con su aguinaldo en el bolsillo, prueba de ello es que ningún trabajador que recibió su treceavo mes ha demostrado inconformidad al respecto.

Pero bueno, de este tipo de analista político creo más bien que debemos mantener prudente distancia por sus desordenadas y desesperanzadoras opiniones.


pedropcardoza@yahoo.com