Jorge Eduardo Arellano
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¿Quién o quiénes autorizaron a nadie, llámese como se llame, figure donde crea o quiera creer que lo hace, a sabiendas del cómo y del por qué, a clasificar el arte y la poesía nicaragüenses, nacionales, del país, nuestro país…, en mayor o menor según la dimensión de nuestra subjetividad, -subjetiva edad política-?
País no del Grupo PRISA, que publica “EL PAIS” en otro país que nunca ha sido nuestro, pese a tanta “Confesión de amor” como la de Ramírez a Daniel en 1990 poco antes del 25 de febrero de aquel año electoral, en un escrito apologético como muy pocos de los que le hayan dedicado al líder sandinista, hoy Presidente Constitucional de la República de Nicaragua…
Sí, la Nicaragua que vio morir a Carlos Martínez Rivas hace diez años y lo puso en el sepulcro de una forma radicalmente opuesta a la voluntad del poeta, la misma Nicaragua que pretende ser escandalizada porque el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional no autorizó un prólogo bastante sospechoso, al menos de colusión mercantilista, burdamente disfrazado de patrio amor, ya que para nadie es un secreto que Ramírez Mercado es un columnista asalariado del Grupo PRISA y de EDITORIAL LA PRENSA S.A., entre otros mercaderes de la palabra y el pensamiento manipulables y manipulados.

Cuánta pésima memoria se acumula en las y los pretendidos “artistas y poetas mayores” por autoaclamación, con qué admirable cinismo firman cartas contra fantasmales dictaduras producto de sus egos.

¿Qué pensaría y diría Carlos Martínez Rivas al ver su voluntad una vez más irrespetada?
Ahora más que nunca tiene sentido rescatar lo que el poeta escribiera el 30 de noviembre de 1994 a propósito del FSLN, quizás contribuya generosamente a refrescar la memoria popular (única válida en esto de la historia), para que nunca olvidemos la diferencia entre opinión pública y opinión publicada, entre poesía como la de Martínez Rivas y ficción de novelas, como las del prologuista frustrado una vez más por la voluntad popular.

Escribía Carlos Martínez Rivas el 30 de noviembre de 1994, según transcribo textualmente:
“Lo (único) que me hace lamentar
el no haber pertenecido nunca
al FSLN (como mis colegas
Gioconda Belli (Ladies First) y
Ernesto Cardenal), es el no
poder renunciar, y contribuir
así a la “gradual puri-
ficación” del Frente Sandinista”.-
Carlos Martínez Rivas.

Respetemos el arte y artistas nacionales, no juguemos con dimensiones de mayores o menores, que todas las cosas y hechos verdaderos terminan cayendo en su justa dimensión en el tiempo que la historia bien escrita y mejor contada por el pueblo, les asigne.-
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